Vaginismo

El vaginismo es una disfunción sexual que provoca que los músculos que rodean la vagina se contraigan de forma involuntaria. Esto hace que la penetración sea mucho más difícil y las relaciones sexuales se convierten en unas experiencias muy poco placenteras e incluso, a veces, desagradables. Por eso es bueno tratarlo lo antes posible, con el fin de conseguir que la mujer pueda disfrutar de unas relaciones sexuales más placenteras.

Para poder tratar el vaginismo, lo principal es encontrar la causa que lo provoca. El vaginismo no es un problema físico o algún tipo de deformidad de la vagina. Se produce por algún problema a nivel psicológico o emocional que hace que se produzcan esos espasmos. Algunas de las causas que pueden provocar el vaginismo son:

 – Desconocimiento por parte de la mujer de su cuerpo y de su vagina. Es muy común en mujeres que nunca se han masturbado.

– Pensar que la vagina es muy estrecha y que el pene no va a entrar bien.

– Miedo a la penetración o a experimentar dolor durante la misma.

– Malas experiencias sexuales con penetraciones dolorosas o traumas relacionados con el sexo.

– Rechazo a la pareja. Esto se refleja no permitiendo la penetración.

Lo primero que debemos hacer en ponernos en manos de un profesional y consultar al sexólogo. Nos ayudará a determinar la causa que produce esos espasmos vaginales involuntarios y nos podrá guiar para encontrar una solución con una terapia efectiva.

Una buena alternativa para controlar esos espasmos es practicando los ejercicios de Kegel. Nos ayudarán a fortalecer los músculos del suelo pélvico y a mejorar su elasticidad y nos hará sentirnos más seguras y ganar confianza.

También puedes tener en consideración estar recomendaciones:

– La penetración es un proceso que necesita su tiempo. No te precipites.

– Explora y conoce tu cuerpo y tu vagina. Obsérvate en el espejo y trata de tocarte para conocer los momentos en los que tus músculos se contraen. Respira profundamente y relájate.

– Una vez que ya lo tengas controlado, hazlo lo mismo con tu pareja. Que comience introduciendo un dedo y una vez que ya no te cause molestias ir incrementando el número de dedos hasta llegar a la penetración.