Japón y los sin sexo

Para muchos es difícil concebir la vida sin sexo. No deja de ser una elección sexual no mantener relaciones sexuales, pero a muchos se nos hacer muy difícil llegar, siquiera, a intentar entenderlo. En cualquier caso, lo entendamos o no, la sociedad moderna ha creado muchas formas de sexualidad y la de aquellos que desean vivir sin sexo es una más y tenemos que aceptarlo, por supuesto, como no puede ser de otra manera. Las elecciones son individuales y sólo atañen a quien decide.

Japón pude considerarse el paraíso de los sin sexo. Es paradójico o, al menos, curioso- En el lugar donde se comercializan films como la mítica «El imperio de los sentidos», apenas tres décadas después nos sorprende con la gran cantidad de personas que se acogen a la moda del no sexo. De las Geishas al celibato en treinta años. las sociedades moderas, a veces, asustan bastante.

Sin sexo, a lo mejor, tampoco es la expresión más adecuada para referirnos a ellos. En realidad no se trata del sexo como tal lo que no les interesa, sino el sexo real. El sexo físico, el sexo con una persona enfrente, o delante o detrás o encima o como sea, con quien interactuar. En cambio, sí que les interesa el sexo virtual. Es una corriente formada por personas jóvenes, a los que llaman herbívoros, que viven preocupados, exclusivamente, por su imagen corporal.

Los sin sexo consideran que el sexo real es un lugar muy exigente, cansado y con un nivel de seguridad muy bajo. Esta tribu urbana prefiere hacerse una paja mientras ven porno por internet en casa o en un sexshop sentados en un confortable sillón con su masturbador de última generación que tener que rozarse en los jugos y sudores de otra persona con el esfuerzo físico y mental que esta circunstancia requiere.

En realidad son varios los problemas que los sin sexo solucionan de golpe. La eyaculación precoz deja de ser un problema. La transmisión de enfermedades infectocontagiosas o los embarazos no deseados tampoco son hechos que pueden llegar a preocupar a un sin sexo