Crisis y sexo

Nada escapa de la crisis. La realidad de la depresión económica hace que nuestra sociedad se vea envuelta en un profundo espiral de destrucción en el que cada ámbito de nuestra vida parece verse afectado de una manera u otra. Por supuesto, los dramas sociales que contemplamos, desde fuera o desde dentro, son los que mayores daños producen. Pero la crisis no tiene bastante con eso y quiere, además, insertarse dentro de lo más esencial del individuo, dentro de su propia sexualidad para, también condicionarla de alguna manera.

El departamento de sociología aplicada de la prestigiosa South Bank University de Londres advierte de una evolución más conservadora en nuestras prácticas sexuales cuando estamos atravesando una época global de crisis económica.  Parece que la incertidumbre  que genera la inestabilidad económica y social hacer que los individuos tiendan a refugiarse en su ámbito social y familiar y huyan de asumir riesgos en también en la afectivo y sexual.

Parece que cuando se atraviesa una época de bonanza económica la tendencia del individuo pasa por la búsqueda de nuevas experiencias, dentro y fuera de la vida cotidiana. experimentando nuevas prácticas sexuales con o sin la pareja habitual. Una economía fuerte nos hacer más seguros de nosotros mismos u nos convierte en individuos sexuales innovadores y atrevidos en la eterna búsqueda de nuevas prácticas sexuales. Sin embargo, la crisis económica nos pone en nuestro sitio y nos vuelve cobardes y conservadores.

Según el extenso estudio sociológico de la prestigiosa universidad, las crisis económicas nos hacen no ser tan osados como para revelarnos a los dogmas de fe que las religiones imperantes imponen en materia sexual y que las tradiciones más conservadoras se han ido encargado de implantar, sembrando la plaga del prejuicio social cada vez que tienen ocasión de hacerlo.

Una educación basada en la negación, los tabúes y la represión, en este caso en materia sexual, nos hace más vulnerables a los cambios de contexto que suelen aparecer en las épocas de crisis económica mientras que, sólo el viento a favor de la economía nos libera de las cadenas a las que la educación represiva nos ha sometido.