La masturbación es sana

En otro tiempo, la masturbación fue castigada como la madre de todos los vicios. Por su culpa nos podían suceder cosas terribles como discapacidades físicas o mentales. Por suerte la sociedad, en este sentido, ha dejado de ser tan mojigata y, hoy,  la psiquiatría y el psicoanálisis demuestran que la masturbación es algo sano, natural y un fenómeno común desde la primera infancia. Además, genera un placer sin contraindicaciones médicas. ¿Qué más se puede pedir?

La masturbación comienza a una edad temprana, incluso antes de aprender a caminar. En los niños pequeños, la masturbación es una actividad normal. Es una manera de descubrir su cuerpo y entender cómo  se relacionan entre sí las diferentes partes del cuerpo.

Después de dos años, el 85% de los niños realizan esta actividad exclusivamente de forma privada. La masturbación habitual continúa durante toda la vida del individuo. A los 13 años de edad, el 55% de las niñas y los niños de dicen que se masturban. A los 15 años, esta cifra se eleva al 80%. En el caso de los adultos, sólo lo reconocen el 65% para las mujeres y el 90% de los hombres.Que no lo reconozcan en una encuesta no quiere decir que, en la intimidad, no se masturben.

La masturbación. durante la vida adulta, va adquiriendo diferentes formas y frecuencias, segó son las necesidades de cada cual. La masturbación no es un sustituto del sexo en pareja sino un complemento que permite a la persona adulta alcanzar la cuota de placer sexual que necesita para sentirse completamente realizado.

Visto desde la perspectiva que da la sociedad avanzada del siglo XXI resulta completamente imposible de comprender la cantidad de fantasmas que, en torno a la masturbación, históricamente se han venido poniendo. Un adulto sano, para completar su vida sexual necesita masturbarse con la frecuencia que su cuerpo requiera.

La mayoría de los hombres se masturban tomando su pene con la mano y alternando movimientos de subida y bajada hasta que se produce la eyaculación. Las mujeres, en cambio, para masturbarse suelen estimular su clítoris con su propia mano, y de muy diferentes formas, hasta la llegada del orgasmo.