Píldora anticonceptiva

La píldora es un anticonceptivo que se administra por vía oral y que fue inventado en 1956. Se compone de hormonas femeninas (progesterona y estrógenos) que inhiben la ovulación. Sólo se puede tomar con receta y, usada correctamente, es fiable en un 99% de los casos. Aunque es un método anticonceptivo muy eficaz, no protege de enfermedades de transmisión sexual (ETS).

Actualmente, la píldora es el método anticonceptivo más utilizado por las mujeres. Es un método muy eficaz, pero resulta un poco incómodo su uso.  La presentación de la píldora es en formato de 21 pastillas. Se comienza a tomar el primer día de la regla y hay que tomar una pastilla diaria y a la misma hora hasta finalizar las 21. Al acabarlas, te viene la regla. Se descansa una semana y vuelta a empezar.

Si se te olvida tomar una y estás dentro de las 12 horas posteriores, tómala y sigue con normalidad el tratamiento. En caso de que hayan pasado más de 12 horas, también debes tomarla, pero el porcentaje de fiabilidad se reduce, por lo que es conveniente tomar alguna medida adicional como el preservativo. Si la píldora que estás tomando lleva una microdosis de estrógenos, el margen se reduce a dos horas.

En el mercado podemos encontrar diferentes tipos de píldoras que varían principalmente en la composición hormonal y en la dosis, pero básicamente hay dos tipos:

– La píldora progestativa que se compone sólo de progesterona y es más indicada cuando hay riesgo de hipertensión arterial, problemas cardiovasculares o flebitis.

– La píldora estroprogestativa o combinada. Se compone de estrógenos y progesterona cuya dosis varía dependiendo del tipo de píldora. Los estrógenos provocan muchos efectos secundarios por lo que cuanto menor sea su dosis, mejor se van a tolerar.

Los posibles efectos secundarios que se pueden producir por el uso de la píldora son: sangrados, migraña, aumento de peso, sensibilidad en los pechos o disminución de la libido. Si se produce alguno, es recomendable consultar con el ginecólogo para que nos recete una que se nos adapte mejor. En el caso de que padezcamos hipertensión, diabetes, colesterol o algún tipo de cáncer, su uso está completamente desaconsejado. Del mismo modo que si tenemos más de 35 años y somos fumadoras.