Erección

Si hay una acción que forma parte fundamental de la sexualidad de las personas esa es la erección. Sin ella, casi nada sería posible. Se produce como respuesta a una sucesión de estímulos sexuales que pueden ser de origen visual, táctil olfativa o, incluso, relacionados, exclusivamente, con la propia imaginación. este tipo de estímulo llegan al cerebro a través de los sentidos para que este emita su respuesta a través del sistema nervioso central. El mensaje que, básicamente, el cerebro envía es el de relajar los músculos de las paredes arteriales para incrementar el flujo sanguíneo de las superficies cavernosas del pene a través de la vasodilatación. Aquí está el secreto de la erección.

Otros mamíferos lo tiene más sencillo para conseguir una erección. De hecho, la mayoría tienen un hueso en el pene, que se llama vaculum, que es capaz de provocar una erección de forma más rápida e uniforme sin tener que hacer cosas tan complejas como han de hacer los hombres.

Los mecanismos que activan la erección en el género humano, en realidad son dos, el central y el reflejo. Cuando se recibe un estímulo sexual se disparan los núcleos situados en el cerebro enviando una corriente eléctrica para que el pene dilate los vasos sanguíneos y así permitir la entrada de la sangre. Otro tipo de erecciones, como las nocturnas, no provienen del mecanismo central sino del reflejo, ni de los estímulos sexuales, sino de impulsos que, a través de la médula espinal, llegan hasta el pene y son capaces de activar el sistema reflejo.

Cuando el sistema nervioso central se encuentra en reposo sigue trabajando a través de sistema nervios simpático que es capaz de controlar el flujo de sangre que llega al pene. Por tanto, ambos mecanismos son capaces, con la misma eficacia, aunque con diferente origen, de conseguir la erección que el pene necesita para que la relación sexual sea un éxito tanto para uno como para otro participante.

Hoy en día, cuando la calidad de la erección no es lo suficientemente buena o, incluso, no existe de ningún modo, existen medicamentos que son capaces de  poner en marcha el mecanismo y provocar la erección.