Eyaculación precoz

La eyaculación precoz es algo que, en algún momento, ha preocupado a todos los hombres. De forma especial, en la etapa inicial, en la que la falta de experiencia y la excesiva presión pueden llegar a jugar alguna mala pasada. Si bien claro que puede deberse a cuestiones físicas, por lo general, la mayoría de los problemas que originan la eyaculación precoz responden a cuestiones psicológicos. El problema es que, en ocasiones, no está tan claro sí se padece o no este problema. Os vamos a facilitar algunas de las claves para comprobar si, en realidad, sufrís de eyaculación precoz.

La eyaculación precoz consiste, básicamente, en eyaculara antes del momento deseado. Puede darse incluso antes de proceder a la penetración o instantes después de haberla iniciado. Generalmente suele ocasionar la insatisfacción sexual de ambos y, como no, la frustración por no ser capaces de disfrutar del sexo de la mejor manera.

Normalmente, la eyaculación precoz se suele originar a consecuencia de factores mentales. El nerviosismo o la ansiedad suelen ser algunos de los mejores aliados con los que cuenta este problema. Otra posible causa puede estar en un exceso de estimulación antes de la penetración. El final es conocido por todos. La eyaculación antes de lo deseado. En cualquier caso, si nos encontramos ante alguno de estos escenarios, no hay nada que no podamos solucionar con unas cuantas técnicas.
Una de las técnicas más conocidas para controlar la eyaculación precoz y , a la vez, más efectivas consiste en concentrase lo suficiente como para ser capaces de contraer el perineo. De esta manera, se impide que se produzca la eyaculación. En realidad, la técnica no es demasiado sencilla y requiere un buen entrenamiento previo. En cualquier caso, con tiempo y paciencia se puede dominar por completo y conseguir eyacular en el momento deseado por nosotros mismos.
Como en casi todo en la vida, contar con la colaboración de nuestra pareja, en caso de padecer eyaculación precoz, es algo que puede ayudar para solucionar el problema. Contar con una persona cerca que te apila con su paciencia puede ser el estímulo suficiente como para vencer el problema. SI ves que, pese haber intentado poner en marcha estas técnicas, el problema no desaparece, lo mejore es que acudas a un médico especializado en este tipo de problema.