Sexo en la pareja

En una relación, la finalidad del sexo es buscar un placer compartido, según los deseos y las limitaciones de cada uno, y casi siempre es la mujer quien es invitada a explorar nuevas prácticas sexuales. Pero si sucede que se siente demasiada aversión a pasar al acto, debe limitarse a las prácticas deseadas por ambas partes, de lo contrario, la calidad de las relaciones puede verse afectada. El sexo, en pareja, debe ser para compartir placeres.

En un estado alto de excitación sexual algunas barreras importantes pueden verse desaparecer y eso muy sano y bueno para los dos. Probar nuevas posturas y prácticas sexuales que convertirán el sexo en el momento más maravilloso de la relación.

El problema de la frecuencia de relaciones sexuales en la vida en pareja también puede convertirse en un tema polémico después de algunos años de vivir juntos. Dos casos pueden presentarse. Bien, la pareja encuentra un ritmo común y se conforma con esta monotonía o, el caso más común, casi siempre suele ser el hombre que solicita marcar nuevas límites y probar nuevas aventuras. Ante el rechazo, es la frustración la que domina y puede ser una fuente de tensión dentro de la pareja, a veces difícil de sobrellevar.

En primer lugar, las necesidades en el sexo están condicionadas por los factores permanentes, cuyos orígenes son propicios a los procesos sicológicos del individuo y por
los factores más inmediatos, como la fatiga, la preocupación, el estrés, la enfermedad, ¡ o. por ejemplo, los conflictos en la pareja.

La comunicación dentro de la pareja suele ser la clave en los periodos de conflictos sexuales. La persona solicitante puede también, en caso de que no haya una aceptación espontánea de su pareja, tratar de estimular ese deseo en un ambiente romántico, usando palabras suaves, caricias, pero ten cuidado, si el deseo no llega, lo mejore es  saber parar.

Si el hombre solo busca lograr un coito egoísta, que será similar a una masturbación con el cuerpo de su pareja, la mujer no sentirá ningún placer por su parte. En esta situación, la relación sexual ya no es sinónimo de complicidad y de juegos. Si alguna persona, sea hombre o mujer, ha sido forzada en una relación sexual a hacer algo del cual no está convencida puede romper la esencia de la relación y acabar, incluso, en una ruptura.