El tranta

El tranta es la parte del yoga que se encarga del asunto sexual. Aquél que se encuentra en una búsqueda espiritual de sí mismo, aquél que busca ir más allá en las relaciones sexuales, aquél que interpreta el encuentro sexual como algo que trasciende lo carnal, aquél que quiere que el mundo de la sexualidad le sirva para crecer como persona debe, sin duda, acercarse al mundo del tranta.

La energía sexual está, sin duda, en el epicentro del tranta. Para los no iniciados puede resultar algo de mucha dificultad controlar por completo la eyaculación. El objetivo último del tranta es conseguir la paz interior utilizando en el sexo herramientas potentes como el control de la eyaculación.

Para comenzar a introducirse en el mundo del tranta es preciso darse el tiempo necesario para evolucionar hasta el mundo espiritual. Desde un punto de vista más físico, retener la eyaculación puede resultar complicado hasta el momento en que se sea capaz de dominar la energía sexual. Los inmersos en el sexo tántrico son capaces de soportar durante varias decenas de minutos o, incluso, durante largas horas, sin eyacular.
Para iniciarse, es conveniente practicar posturas sexuales que permitan el control de los movimientos. Resulta más conveniente para poder parar cuando se sienta que se está al borde de la eyaculación. Cuando suceda debemos poder parar y continuar con una ronda de caricias y besos.
El tipo de penetración más adecuada para iniciarse en el tranta es la denominada penetración de tipo estática, es decir, aquella en la que una vez introducido el pene en la vagina no continúa con ningún movimiento sino que consiste en disfrutar del calor, humedad y convulsión interna que la sensación propone a ambos. Una vez ha pasado un periodo de tiempo significativo se puede comenzar con un suave y lento movimiento.
Un truco muy utilizado entre los habituales del tranta consiste en presionar el perineo para frenar lo impulsos sexuales. Se puede llevar a cabo tantas veces se desee para prolongar el encuentro sexual.