Fantasías sexuales

Las fantasía sexuales nos permiten evadirnos de la realidad. Aunque se trate de situaciones que, probablemente, nunca nos atrevamos a poner en práctica, el estímulo llega desde la excitación que nos produce lo prohibido y lo desconocido. Cuando, en pocas ocasiones, las fantasías sexuales llegan a convertirse en algo real, tangible, a menudo sucede que nos enfrentamos a una frustración de proporciones extraordinarias. Como fantasías suelen funcionar, pero como realidades funcionan bastante peor.

Estamos acostumbrados a que nuestra vida se rija por unos parámetros de disciplina y seriedad que, en ocasiones, se vuelve excesivo. Afortunadamente, nuestro mayor órgano sexual, es decir, el cerebro, en ocasiones, se muestra ajeno a estos rigores autoimpuestos y, a veces, se dedica a fabricar ilusiones de las que convierten la vida en algo más transitable. Las fantasías sexuales, al fin y al cabo, no son más que eso. Una forma de evasión del cerebro utilizando como excusa una de las cosas que mayor importancia y presencia tiene en el genero humano, el sexo.

Pues a analizar y clasificar el fenómeno de las fantasías sexuales, podríamos agruparlas en tres grandes grupos. Las deseadas. Las que querríamos que sucediesen. Aquellas que no son una imagen recurrente en el subconsciente sin más sino que tenemos expectativas y deseos reales de ponerlos en práctica. Por otro lado, tenemos las fantasías no deseadas. Las que se nos pasan por la cabeza, nos provean un estímulo sexual claro pero, en realidad y por motivos de muy diferente naturaleza , no nos gustaría que sucediesen. Por último, nos enfrentamos ante las fantasías vividas realmente. Dentro de ellas podemos de¡dividir entre las que sí estuvieron a la altura de las expectativas y, por otro lado, aquellas que no lo estuvieron y sólo generan frustración.

El nivel de excitación al que se puede llegar a través de las fantasías sexuales es similar al que se puede alcanzar con cualquier tipo de relación sexual, incluidas la masturbación y el coito. En general las fantasías seuales son propias de ambos sexos, si bien los contenidos suelen ser bien diferentes. En el caso de los hombres se centran más en el acto sexual en sí mismo, con cuánta gente, dónde, cómo; mientras que en el caso de las mujeres se centran más en los detalles externos, como las velas, los perfumes y este tipo de cosas.