El mero hecho de ser infiel ya supone un engaño. Pero existen muchas falsedades sobre esta cuestión. Os contamos algunas verdades y mentiras sobre la infidelidad.

– Una aventura ayuda a superar una crisis de pareja. No es cierto que una tercera persona nos ayude a encontrar el equilibrio en nuestra relación cuando esta comienza a ser rutinaria. Tener una aventura nos hace estar más alegres y puede que eso se transmita dentro de la pareja, pero en el fondo, si somos infieles estamos rompiendo la confianza de nuestra pareja y, por lo tanto, va a resultar muy difícil volver a recuperarla, siempre y cuando, quiera perdonarnos esa infidelidad.

– El sexo es la única razón para ser infiel. Es muy conocida la frase que dice “lo que no tiene uno en casa, lo busca fuera” y, en la mayoría de los casos es cierto. Sin embargo, no es sólo la falta de sexo la que causa una infidelidad. En muchas parejas se pierde la comunicación y se deja de admirar y respetar a la pareja y a dejar de mostrarle cariño y afecto. Si bien es cierto que en los hombres suele ser por falta de sexo, en las mujeres se busca más una complicidad emocional.

– Se perdona todo, menos una infidelidad. Suele ser bastante acertado, sobre todo si ha habido relaciones sexuales. Sin embargo, hay parejas que perdonan esa infidelidad y deciden seguir juntos. Es cuestión de valorar entre los dos, si es o no conveniente seguir esa relación.

– Las mujeres son menos infieles. Hasta hace poco tiempo puede que esto fuera cierto, pero actualmente son tan infieles hombres como mujeres.

– Se descubre antes al hombre infiel que a la mujer. Es cierto, pero debido a la naturaleza de hombres y mujeres. Es más habitual que a una mujer se le note más si es infiel, sobre todo por su actitud, que a un hombre. Sin embargo, los hombres no suelen prestar atención a los detalles, mientras que las mujeres suelen ser más observadoras y, aunque haya menos indicios, los pillan antes.

– El que es infiel, lo será siempre. Puede tener su lógica, pero hay veces que son situaciones puntuales y el arrepentimiento es real y se hacen verdaderos esfuerzos para no volver a repetirlo. Otra cosa es sea algo habitual o se trate de alguien que tenga un largo historial de infidelidades a su espalda.

– Hay que confesar las infidelidades. En este punto hay dos posturas diferenciadas. Por un lado están los que creen que siempre se debe contar una infidelidad porque es algo que hay que afrontar con la pareja para mantener la confianza y por otro lado están los que piensan que es algo que se debe valorar en función del daño que pueda hacer a la relación. Si se quiere volver con la pareja y no volver a engañarla, confesarlo deterioraría la relación, pero si la relación ya está muy estropeada, es bueno contarlo para que nuestra pareja sepa por qué se estaba produciendo esa situación y, desde ese punto, volver a recuperar la confianza.