Actualmente muchas parejas utilizan el porno como complemento para sus actividades sexuales. Pero, ¿esto es bueno? ¿Mejora nuestra vida sexual? ¿Cuál es la influencia del porno en la pareja?

Todo va a depender de para qué lo utilicemos, del modo en el que lo utilicemos y de cómo nos haga sentir. Para eso es importante recordar que el porno es cine y, como tal, muchas de las cosas que vemos no son reales. Además de que los actores que aparecen han pasado por un proceso de casting, también muchas de las cosas que vemos están trucadas o se utilizan efectos especiales. Tratar de emular algunas de las cosas que vemos en las películas porno puede llegar a provocarnos verdaderas frustraciones si no tenemos claro que lo que estamos viendo es ficción.

Estos son algunos de los mitos del cine porno:

– El placer. Son actores y el placer es fingido (aunque algunos disfruten mucho con su trabajo). Los gritos son casi siempre exagerados y el lenguaje que se utiliza tampoco suele ser habitual. Las mujeres suelen tener grandes orgasmos simplemente siendo penetradas, no olvidéis que para eso es necesaria una buena estimulación del clítoris.

– La duración del coito. Aunque parezca que la escena es continua, son planos rodados en diferentes momentos y editados posteriormente para dar esa sensación de continuidad. También hay actores que utilizan dobles para que parezca que aguantan más tiempo.

– El tamaño del pene. A parte de que los actores han pasado por un casting previo, existen cosas como las bombas de vacío o los anillos para el pene que hacen que parezcan más grandes. Llevar el vello púbico depilado también da una sensación me mayor tamaño.

– El tamaño de los pechos. También las actrices que aparecen en las películas porno han pasado antes por un casting y, aunque algunas tienen los pechos naturales, la mayoría los tiene operados.

– Eyaculaciones. Muchas veces se utilizan efectos especiales para conseguir tanta cantidad de semen.

– Poca preparación. Hay prácticas poco habituales, como el sexo anal, que requieren de una preparación previa para que no resulten dolorosas y que el cine porno nos muestra muy sencillas.

Debemos utilizar el porno como un complemento para divertirnos y excitarnos, pero no para tratar de imitar o hacer comparaciones. Teniendo esto claro, podremos disponer de una buena fuente de estimulación que hará que nuestros encuentros sexuales tengan un toque diferente.