La masturbación masculina ha evolucionado mucho

La masturbación masculina es una cosa muy seria. Tan seria que la cantidad de variedad de técnicas para llevarla a cabo es increíblemente amplia. La gran mayoría de los hombres en el mundo se masturban. Lógicamente, con tanta gente practicando una misma cosa, parece lógico que se hayan desarrollado multitud de formas para llevarlo a cabo. Hoy vamos a hacer un repaso por algunas de ellas. Señoras y señores, con todos ustedes unas cuantas técnicas para realizar la masturbación masculina.

Una de las técnicas más a atrevida para realizar la masturbación masculina es la que cocemos como «invierno en la torre». Consiste en colocar en la mano una gran cantidad de crema calentadora antes de comenzar a frotarse el pene. Al cabo de unos instantes la temperatura del pene subirá de una forma muy agradable. Si se ha pasado de temperatura, aplique abundante agua fría sobre el miembro.

Otra técnica para realizar una buena masturbación masculina es la que nos gusta llamar «mano dormida». Consiste en sentarse sobre su mano durante aproximadamente cinco minutos. Transcurrido este tiempo, la mano quedará dormida con ese cosquilleo característico. Ahora es el momento de comenzar a masturbarse. El efecto de la mano dormida provoca la sensación de que la paja nos la está haciendo otra persona, lo que lo hace aún más agradable.

Una técnica para llevar a cabo una masturbación muy frecuentada es la conocida como el «gran filete».  Para llevarla a cabo coja un filete de vacuno, rocíelo con aceite de oliva  virgen extra e introdúzcalo en el microondas a máxima potencia durante cuarenta segundos. Enróllese el miembro viril con el filete y comience la masturbación al gusto. Antes de enrollárselo compruebe que la temperatura del aceite no es excesiva. De no comprobarlo las consecuencias pueden ser terribles. Sobre todo para usted.

Por último, merece una mención especial la técnica que conocemos como la de «»Pedro Navaja» Para ello es necesario llevar puesto un gabán o gabardina y no llevar ni pantalones ni ropa interior. Paseando discretamente por la calle con la gabardina abrochada y las manos en los bolsillos que, lógicamente, esconden los movimientos de masturbación que  se están realizando.