Cambiar de papeles

¿Has oído hablar de aquello de cambiar los papeles? Vamos a proponer un juego  para parejas. Se trata de cambiar los papeles. Es más que recomendable. Es una forma estupenda de aprender acerca de las cosas que desea la otra persona, pero también una manera formidable de ene¡tender cómo nos ven desde fuera a nosotros mismos. La duración del juego de cambiar los papeles la debe decide cada pareja. Puede durar un día entero, incluso un fin de semana o el tiempo que nosotros mismos decidamos. Además, podemos realizarlo sólo durante nuestras sesiones sexuales o, si así lo queremos, durante todo el día o días que dure nuestra experiencia.

La diversión del juego de cambiar los papeles ya comienza en los preparativos. Vestirse con ropas de nuestra pareja tiene un componente lúdico innegable pero, además, si lo hacemos con la suficiente gracia, le podemos añadir un importante componente sexual. El nivel de travestismo que queramos alcanzar ya depende de cada uno. Podemos limitarnos al aspecto exterior o, por ejemplo, incluir la ropa interior. Incluso podemos ir más allá con depilaciones y demás. Es cuestión de gustos.

En realidad debemos pensar que estamos representando una obra de teatro en el que tu papel es tu pareja en la vida real. Uno hace del otro y viceversa. Un simple cambio de papeles. Los más aplicados, durante días se encargan de recoger gestos, frases y comportamientos recurrentes de su pareja para interpretar su papel con mayor nivel. Cuando todo está listo se levanta el telón.

Este juego puede darnos pistas sobre qué cosas mejorar para lograr una mejor convivencia pero, en el plano sexual, el juego de cambio de papeles nos puede ayudar a entender los motivos que llevan a nuestra pareja a hacer aquellas cosas quemo soportamos o a pedirnos que no hagamos esas cosas que hacemos nosotros que no soporta. El intercambio de roles, además de ser estimulante desde un punto de vista sexual, suele valer para empatizar con nuestra pareja en materia sexual y que ella lo haga con nosotros.