La eyaculación precoz es un problema más común de lo que la gente puede pensar. Tener una eyaculación demasiado rápida, salvo en los casos en los que exista algún problema físico o disfunción y para los que es necesario ayuda médica, es debido a una falta de control sobre nuestro cuerpo y que puede deberse a causas muy diferentes tanto físicas como psíquicas. Para solucionarlo es muy importante que nos olvidemos de tabúes y dramatismos y que tengamos una buena comunicación de pareja para tratar de averiguar las causas que lo producen. Una vez que sepamos cuáles son esas causas os proponemos estos sencillos ejercicios para retrasar la eyaculación.

La mayoría de los ejercicios están enfocados a fortalecer principalmente el músculo pubococcígeo que es el que se encuentra situado entre el ano y el escroto y es el encargado de controlar el flujo de la orina. Si este músculo está débil, puede ser el causante de una eyaculación precoz.

– Ejercicios de Kegel. Consisten en unas sesiones de contracción y relajación del músculo pubococcígeo con el fin de fortalecerlo. Es importante saber que, para que resulten efectivos, es necesario que pase un tiempo y que seamos constantes en su realización. Se trata básicamente de controlar la salida de la orina, reteniéndola durante unos segundos, y dejándola fluir de nuevo. Si repetimos estos ejercicios durante unas semanas, se fortalecerá el músculo permitiéndonos tener mejores erecciones y un mejor control sobre nuestra eyaculación.

– Técnica Semans. Es otra de las técnicas para controlar la eyaculación durante las relaciones sexuales en la que influyen del mismo modo, componentes físicos y psicológicos. Consiste en  provocar una excitación que llegue casi hasta el orgasmo y, entonces, tratar de controlarlo. Cuando tu pareja note que está llegando al orgasmo, sujeta el pene erecto y coloca tu dedo pulgar en el frenillo del glande y los dedos índice y corazón en el lado opuesto presionándolo ligeramente. De este modo, lograréis para la eyaculación. Se puede obtener un resultado parecido sujetando la base del pene en lugar del glande.

– Retrasar el orgasmo. Puede parecer una “tortura”, pero otra forma de conseguir evitar la eyaculación precoz es parando cuando empecemos a llegar a los momentos de más éxtasis. En ejercicio de un gran control mental, pero podremos comprobar que es posible llegar a controlar nuestro cuerpo.

Hay que tener claro que estos ejercicios no van a salir a la primera. Se requiere mucha concentración y práctica, pero, con paciencia, aprenderemos a controlar nuestra eyaculación y a disfrutar plenamente de nuestros encuentros sexuales.