Orgasmo y eyaculación

El orgasmo y la eyaculación a veces se confunden. Aunque casi siempre se producen a la vez y la mayoría de las personas piensan que son lo mismo, el orgasmo y la eyaculación son dos procesos diferentes. Siempre se ha pensado que eran dos fases del orgasmo: las contracciones de placer y la salida del semen. Durante la eyaculación también se producen una especie de contracciones placenteras que son las que hacen que se expulse el semen hacia el exterior, pero no son las mismas que producen el orgasmo. Al ser dos procesos diferenciados se puede aprender a separarlos por completo.

Cuando conseguimos tener un orgasmo sin que venga acompañado de una eyaculación, no perdemos la erección, ya que no se produce el periodo refractario que es necesario para volver a tener una nueva erección. En teoría, un hombre que no eyacula puede encadenar un orgasmo tras otro y estar haciendo el amor durante horas sin que pierda potencia sexual.

En China y en la antigua India se practican desde hace siglos técnicas sexuales, como el  Taoísmo o el Tantra, con las que se pueden conseguir orgasmos sin eyaculación. En ambos casos, disponen de una serie de ejercicios de relajación, de respiración y para fortalecer los músculos del suelo pélvico que sirven para que un hombre pueda aprender a controlar su eyaculación y, de este modo, consiga tener varios orgasmos sin perder la erección. También existen en estas doctrinas, ejercicios para lograr que fluya nuestra energía interior y para que podamos despejar la mente de pensamientos y emociones y centrarnos sólo en el placer.

Aunque está muy arraigada en los hombres porque se asocia con la procreación y la supervivencia de la especie, es muy importante no aferrarse a la idea de que no puede existir el orgasmo sin eyaculación. La mayoría de las relaciones sexuales no se hacen para procrear sino para conseguir placer. Debemos tener claro que nuestro objetivo es disfrutar completamente del sexo. Tener la capacidad de conseguir múltiples orgasmos nos permitirá tener una mayor satisfacción sexual. También encontraremos una gran satisfacción interior y un estado de integración con nuestra pareja. Es una sensación orgásmica mucho más intensa que la del orgasmo normal.