El primer encuentro sexual

El primer encuentro sexual con una nueva pareja es un momento muy delicado para la mayoría de las mujeres. Los miedos a estar a la altura de lo esperado por el compañero sexual son las principales preocupaciones de una mujer cuando se enfrenta a esta situación. Un dato que revela la importancia que las mujeres le dan a este momento es el que facilita el estudio sociológico llevado a cabo por una conocida firma de lencería. Las conclusiones de la investigación revelan que, en promedio, las mujeres utilizan en torno a seis horas para preparar su primer encuentro sexual con una nueva pareja.

Sin embargo, parece que la importancia que le da el hombre a la apariencia física en ese primer encuentro sexual con una nueva pareja es relativa. Por supuesto que todos los cuidados que pueda tener el cuerpo de una mujer es algo muy valorado por las nuevas parejas masculinas pero parece que el físico no es lo más importante para los hombres.

La confianza que una mujer pueda llegar a trasmitir sobre sí misma es la cualidad más valorada por los hombres en el primer encuentro sexual con su nueva pareja. Por encima del aspecto físico o, incluso, de la actitud cariñosa. No hay una circunstancia más valorada por un varón en lo que al sexo con una nueva pareja se refiere que la confianza que desprenda sobre sí misma. Seguro que este extremo sorprende a más de una mujer.

La segunda cualidad más valorada por los hombres en lo que se refiere al primer encuentro sexual con una nueva compañera es la capacidad para tomar la iniciativa. Las mujeres que se muestran seguras en sí mismas tiene más autonomía sexual y mayor capacidad para ser ellas quienes dominen y manejen la situación. A la mayoría de los hombre, en primer lugar les sorprende esta situación pero, inmediatamente, se rinden ante una mujer dominante y segura en la cama.

La tercera cualidad más valorada por los hombres en su primer encuentro sexual con una nueva pareja es la capacidad que demuestren para mantener la mirada. No hay nada más excitante para un hombre que unos ojos ajenos que se clavan en los propios con mirada desafiante e intimidatoria.