Es un placer

Pon placer en tu vida. No lo dudes. No necesitas tener ninguna excusa para hacerlo. Simplemente, eres una persona, por lo tanto, mereces ser completamente feliz. Y pocas cosas facilitan tanto la felicidad como el placer. Adminístralo a tu manera. Derróchalo cuando consideres oportuno. Cuando así lo quieras, úsalo a pequeñas dosis. No esperes a que nadie te de permiso para hacerlo. Busca las cosas que te enervan esa inequívoca sensación y búscalas. Haz que se instalen en tu vida. Seguro que, entre esas cosas, el sexo tiene un lugar especial. Por eso vamos a repasar algunos de los beneficios del placer.

Una vida sexual activa y sana provoca una sensación de aumento del placer. El sexo frecuente es capaz de establecer vínculos muy poderosos con la persona o personas que los practiques. Cuando las sesiones de sexo con la misma persona s repiten, nuestro nivel de complicidad aumenta. La vinculación afectiva se vuelve más poderosa. La sensación de protección se acentúa en ambos sentidos, en cuanto al nivel del protección que ofrecemos y en cuanto al que recibimos.

El placer mantiene a raya al estrés y a la ansiedad. La dom¡pamina que nuestro cerebro libera cuando siente placer, especialmente cuando se trata de placer sexual, combate de forma totalmente eficaz el crisol que genera la tensión nerviosa que caracteriza los estados de ansiedad o depresivos.

La presión sanguínea se estabiliza en sus niveles óptimos cuando el cuerpo recibe de forma frecuente el placer de un abrazo. Al menos eso es que lo que afirma la Universidad de Paisley en un reciente estudio sobre el placer y la salud. Pero no todo acaba ahí. Existen más beneficios cardiovasculares. Parece que las personas que mantiene sexo de forma frecuente, experimentando el placer propio del mismo, llegan a tener hasta un 45% menos de posibilidades de sufrir un ataque cardiaco.