El sexo tántrico es una filosofía que trata de llevar el placer a niveles mucho más intensos, profundos y duraderos con el fin de que la relación entre la pareja sea mucho más estrecha. Su origen se remonta a los siglos IV y V a.c. en lugares como India o Pakistán. En el sexo tántrico, la eyaculación del hombre y el orgasmo no tienen por qué ir unidos. El hombre tiene que tratar de entender el coito del mismo modo en que lo hace una mujer y conseguir separarlos para poder tener varios orgasmos sin perder la erección.

Con el tantra conseguimos que las dos partes de la pareja puedan reaccionar de igual modo a los estímulos y experimenten las mismas sensaciones placenteras. Para lograrlo debemos seguir estas pautas:

– Respiración. Tenemos que sentarnos desnudos el uno frente al otro sin que haya contacto físico, y respirar de forma pausada y sincronizada, de modo que cuando uno inspire, el otro expire.  Debemos olvidarnos del entorno y concentrarnos en la respiración.

– Caricias. Utiliza alguna crema o aceite perfumado para dar un masaje a tu pareja. Utiliza las yemas de los dedos para ir recorriendo su cuerpo, sin llegar a tocar su sexo, y comprobando cómo se va excitando. Puedes complementar estos sensuales masajes con pétalos de rosa, plumas, hielo o algún juguete sexual. Después de un buen masaje, serás tú la que reciba un masaje similar.

– Besos. No debéis cerrar los ojos mientras os besáis, ya que las miradas tienen un papel muy importante. Tampoco debéis tocaros, sólo recorrer vuestros cuerpos de forma apasionada con los labios que se irán acercando a los genitales y avivando la pasión, pero sin prisas. Primero será uno el que lo haga y después el otro.

– Penetración. El pene se debe introducir muy lentamente, con un ritmo suave que se irá acelerando en algunos momentos. Durante la penetración seguiremos con las caricias y los besos. Si nos encontramos en alguna posición que nos lo permita, podemos marcar el ritmo nosotras. Debemos conseguir que la penetración dure media hora sin que el hombre eyacule. Podremos hacer descansos en los que el pene se quede dentro de la vagina sin moverse mientras os decís cosas al oído.

– Orgasmo. El cerebro de la mujer se encuentra tan confundido por toda esa excitación que envía constantemente mensajes a los músculos de la vagina para que se contraigan y haciendo que se produzcan múltiples orgasmos. El hombre por su parte, tiene una sensación constante de placer que hace que llegue al orgasmo cada vez que retiene la eyaculación.