Planificar el sexo

Planificar el sexo está al alcance de todos. No es una cuestión baladí, en absoluto. Muy al contrario, se trata de algo absolutamente fundamental si se trata de que nuestra vida sexual sea satisfactoria y sana. La planificación del sexo puede darse a todos los niveles. Desde el entorno, hasta la compañía pasando por nuestro propio cuerpo o el tipo de sexo que llevaremos a cabo. Todo cabe. Todo se puede planificar con anterioridad para que le resultado sea el deseado y no encontrarnos con desagradables sorpresas. Planificar el sexo nos ayuda a conseguir lo que queremos, sin duda.

Una de las cosas que podemos planificar es el entorno en el que viviremos nuestra sesión de sexo. Por supuesto que los grandes escenarios son lugares ideales para planificar el el sexo. El camarote de un barco en pleno crucero por el Mediterráneo es un escenario, desde luego, inigualable.  La luz tenue de unas velas una noche de primavera en la azotea del edificio más alto de Barcelona, con las vistas de toda la ciudad iluminada por la luna llena, también. pero no siempre tenemos ocasión de tener a mano lugares tan singulares y no por ello debemos renunciar a un lugar idílico. Nuestra propia habitación, con la luz adecuada, la decoración elegida con buen gusto, una música elegida para la ocasión y un aroma que ambiente lo suficiente puede ser igual de potente como escenario que los mencionados anteriormente. Sólo es cuestión de planificar con dedicación.

Nuestro propio cuerpo puede atenderse como requiere. Realizar ejercicio diariamente para mantenernos en forma o cuidarnos el cabello y la piel para permanecer atractivos o atractivas de cara a nuestro encuentro sexual también son formas de planificar el sexo. Pero también tener en cuenta qué ropa luciremos, qué ropa interior aparecerá tras el comienzo do la pasión, qué complementos luciremos para la ocasión e, incluso, qué perfume colocaré sobre mi cuerpo para deslumbrar a mi próximo compañero o compañera sexual.

La actitud ante la otra persona también es una forma de planificar el sexo. Ser extraordinariamente atentos y amables, tocarnos con delicadeza, besarnos, acariciarnos sin prisas por las principales zonas erógenas diferentes de los genitales es también una manera de encontrar la misma actitud, de forma recíproca, en la otra persona, de manera que para recibir mimos y cariño es muy recomendable haberlos proporcionado anteriormente.