Dale Decker

Dale Decker sufre una media de 100 orgasmo diarios. Y decimos ‘sufre’, porque Dale Decker no goza ni uno sólo de ellos. Su caso, muy poco frecuente, es el denominado síndrome de excitación genital persistente. Parece que  se le desarrolló en septiembre de 2012 cuando recibió un importante golee en la espalda, a la altura de la columna vertebral. Aunque pudiera parecer alga divertido contar con esta cantidad diaria de orgasmo, en realidad, sucede todo lo contrario. Dale Decker, de 37 años de edad, dijo haber llegado a sentir nueve orgasmos seguidos estando en la capilla despidiéndose de su padre difunto.

Dale Decker no siente ningún placer por la situación que está tendiendo que soportar. Muy al contrario, le abate un gran malestar debido a las limitaciones que la enorme cantidad de orgasmos diarios e imprevistos que le abordan. Declara estar completamente afluido por el hecho de sufrir 100 orgasmos al día.

Dale Decker es el primer hombre que ha decidido hablar públicamente sobre el Síndrome de Excitación Genital Persistente. Desde aquel fatídico día en que recibió el importante golpe todo ha cambiado para él. En su camino al hospital ya sufrió sus primeros cinco orgasmos y no se ha dado un respiro desde entonces. Los episodios dolorosos de la pelvis le impiden salir de casa y se encuentra aislado por el temor de sufrir un orgasmo en la vía pública.

Dale vive en Two Rivers, Wisconsin, Estados Unidos, con su esposa y sus dos hijos. Su familia es comprensiva con él y hace todo lo posible para apoyarlo. Dale Decker ha perdido a muchos de sus amigos y la relación que comparte con sus hijos también se ha visto afectada, lo que parece lógico teniendo en cuenta que sufre una erección constante.

Su esposa es la otra ran damnificada en esta cruel historia. El caso es quepa erección permanente y la cantidad exagerada de orgasmos que Dale Decker padece le dejan sin fuera ni ganas de practicar el sexo min con su esposa ni con nadie, por lo que, de momento, y en espera de una solución, su esposa ha tenido que decir adió s al sexo, al menos con su actual pareja.