Inteligencia sexual

La inteligencia erótica puede ser una perfecta aliada para disfrutar de forma plena de nuestra vida sexual. Es evidente que una relación sexual saludable no debe consistir, exclusivamente, en llegar a la cama y practicar el coito. La satisfacción sexual no es algo que llega por arte de magia. Muy al contrario, el nivel de placer que se puede llegar a sentir en una relación sexual depende mucho de la implicación que se pena en ella. Cuando hablamos de implicación de lo que hablamos es de ser cuidadoso con los detalles antes, durante y después de la relación sexual. Saber utilizar la inteligencia erótica resulta imprescindible para que todo fluya con naturalidad.

Una buena idea para hacer un intenso uso de la inteligencia erótica consiste en tratar de ejercitar todos los sentidos para disfrutar del sexo. Para ello podemos tomarlos por separado e ir practicando cada uno de ellos. Si somos capaces de utilizar con destreza cada uno de nuestros sentidos, sentirlos presentes y vivos, el mundo de las relaciones sexuales tomará una nueva dimensión para nosotros, sin ninguna duda.

Para ejercitar la inteligencia sensual orientada al tacto, podemos taparnos los ojos con una venda o un pañuelo mientras nos practicamos caricias eróticas. Es importante atender a cada detalle de cada caricia. necesitamos poner la vida en cada roce entre las pieles.

El gusto es fundamental para el sexo. Nuestra lengua posee más de diez mil papilas gustativas que son capaces de hacernos partícipes de un mundo increíble de sensaciones del que debemos saber disfrutar. La inteligencia sensual orientada al gusto puede disfrutarse recorriendo con la lengua las partes erógenas denuesta compañera sexual y disfrutando con la intensidad de sus sabores. Labios, cuellos lenta, pechos y vagina son algunos d ellos lugares que nos pueden aportar una tremenda sensación gustativa.

El oído también puede ejercitarse. Podemos hacer que nuestra inteligencia sensual trabaje el oído recibiendo susurros de nuestra pareja al oído. También podemos pedirle que nos cuente aquellas cosas que más nos excitan. Con todo lujo de detalles. En ocasiones, no hay nada que resulte más excitante que alguien que te hable sucio al oído.

Por supuesto que la vista trabaja a partir de la inteligencia erótica. Recibir estímulos visuales es tremendamente excitante para los hombres. Ver desnudarse a tu pareja o, incluso, en una fase posterior, observar cada detalle de su masturbación puede ser un elemento altamente recomendable.

Los olores son profundamente excitantes. El olor característico del flujo vaginal de una mujer es, sin duda, una de las más atractivas forma de acercarnos a ellas. El entrenamiento de la inteligencia sensual a través del olor puede basarse en el olor de éste y de otros fluidos femeninos.