Sexo y la felicidad

El sexo y la felicidad están unidos necesariamente. Es habitual que una buena sesión de sexo os genere una buena dosis de felicidad. Sin embargo que recibamos una buena parte de felicidad no quiere decir que nos llegue toda la felicidad posible. No importa cuanta felicidad hayas recibido, en realidad siempre puedes recibir más. Con el placer sucede lo mismo. Por muy placentera que te parezca cualquier actividad sexual, siempre estás a tiempo de recibir una dosis mayor de placer. El sexo y la felicidad siempre están unidos, pero siempre se puede alcanzar una dosis mayor.

Para ver la verdadera relación que existen entre sexo y felicidad es necesario que hamos un especial esfuerzo en entender antes la innumerable cantidad de reacciones y sensaciones diferentes que suele experimentar, normalmente, un cuerpo cuando van apareciendo cada una de las fases de las que consta el sexo.

En la fase de excitación, aquella en el que el contacto con tu pareja empieza a hacer que tu cuerpo perciba las primeras sensaciones, los roces, las miradas y, por supuesto, los besos y abrazos son los protagonistas. Es, preciosamente en esta fase, en la que el acercamiento sexual comienza. Resulta muy significativa la relación entre sexo y felicidad que se experimenta en esta fase. El calor comienza a invadir el cuerpo desde dentro, en parte, debido a las reacciones imaginativas que el cerebro dan a las circunstancias que está acaeciendo.

La siguiente fase es la denominada fase de meseta. Sucede cuando la mujer ya se encuentra lista para ser penetrada. la vagina se ha dilatado, los flujos han facilitado la lubricación y las respiraciones ya llevan un rato entrecortándose. EL pene del hombre se encuentra erecto gracias a la primera fase y ambos están listos para comenzar el coito. La asociación de sexo y felicidad se sigue produciendo, en este caso por las sustancias químicas que segrega el cerebro asociadas al placer erótico. El nivel de felicidad es distinto al obtenido anteriormente.

La tercera fase en la que hemos dividido el proceso, para simplificar su observación y análisis es la llegada al orgasmo. La vagina se contrae y comienza la expansión del útero en la mujer. En el hombre, se descarga el semen a través de la eyaculación y comienza a bajar la erección. Simplemente en esta paso peemos distinguir diferentes tipos de felicidad antes y después de alcanzar el orgasmo.

El ejercicio a realizar consiste en localizar cada una de estas fases a lo largo de una experiencia real y tratar de identificar los diferentes grados de felicidad y sus diferentes tipos según en la fase en la que nos encontremos.