La masturbación

La masturbación, durante mucho tiempo, fue uno de los mayores tabúes sexuales. Como herencia de esto parece que resulta violento hablar de ello en público. Es difícil tener una conversación natural sobre la masturbación. Parece que, como tema de conversación esté vetado. Aún hoy en día se diría que la masturbación es un tema a tratar en la más estricta privacidad. Incluso, en según qué ámbitos, se dota a este acto tan natural de una serie de connotaciones negativas que pueden llevarlo a la estigmatización. Sin embargo, en contra de toda esta doble moral social existente, la masturbación es un acto absolutamente natural y normal.

De hecho, la masturbación debe ser una parte más de nuestra sexualidad y, por lo tanto, de nuestra propia existencia como seres humanos. Cuando hablamos de masturbación no estamos hablando simplemente de una forma de satisfacer nuestras necesidades sexuales sino, sobre todo, lo estamos haciendo de la posibilidad de explorar y conocer nuestro propio cuerpo. Como cualquier otra conducta del ser humano sólo puede llevar a convertirse en algo peligroso para nosotros mismos si se convierte en algo obsesivo.

Lo malo de la estigmatización social que puede llegar a ser la masturbación es el grado de culpa que pueden llegar a sentir las personas menos formadas o con un mayor nivel de represión religioso. Por supuesto que estas circunstancias llegan a ser mucho más duras en las mujeres. El manejo de la ignorancia ajena siempre ha sido el caldo de cultivo idóneo para que se instalaran estúpidas lacras sociales como, por ejemplo, la persecución de la masturbación.

La masturbación es un acto sexual que el ser humano debe vivir con completa naturalidad. por supuesto que no es algo de lo que debe avergonzares y, además, hemos de saber que es una forma muy saludable de canalizar nuestros impulsos sexuales y, a la vez, nuestra energía.