Los pechos grandes en exceso pueden convertirse en un problema

Los pechos grandes pueden ser la delicia tanto de chicos como de chicas. Unos y otros pueden llegar a disfrutar de manera increíble con unas tetas de colosales dimensiones. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce y, para las chicas, el hecho de tener unos pechos extraordinariamente grandes puede llevar a convertirse en una auténtica tortura. Vamos a enumerar algunos de los problemas que les surgen a las mujeres que tienen unos pechos grandes en demasía.

Los pechos grandes en exceso pueden convertirse en un problema

Los pechos grandes en exceso pueden convertirse en un problema

Los pechos grandes, en general, no permiten que se abrochen todos los botones de las blusas. En algunas prendas de vestir, esto provoca que, prácticamente, esto suponga ir enseñando una gran parte de las tetas. Una cosas es que tu escote sea tan generoso como tú quieras y otra muy diferente que no te quede más remedio que o ir vestida con un saco o ir enseñando las tetas.

Las dificultades para encontrar sujetadores estéticos de tallas muy grandes son muy elevadas. Los pechos grandes, a juzgar por la oferta, no tiene derecho a ir vestidos con una ropa interior bonita. Parece que el único modelo disponible para tetas enormes es el modelo abuela de color carne. Sin duda, el más eficaz antídoto contra la libido. Con los trajes de baño sucede, exactamente lo mismo. Además, el problema se multiplica a cada una de las variedades. No se encuentran ni en una ni en dos ni en tres piezas.

Los problemas de espalda son frecuentes cuando se tienen los pechos grandes en exceso. Es el problema de salud más frecuente entre las mujeres que tienen las tetas demasiado grandes. En ocasiones, la solución definitiva a los dolores de espalda es la cirugía de reducción de pecho. En manos de un buen profesional se trata de una cirugía muy corriente y libre de peligro.

Determinados ejercicios físicos son prácticamente imposibles para las mujeres con pechos grandes en exceso. El peso extra que ha de soportar limita determinados movimientos. Para otro tipo de ejercicios, como por ejemplo correr, el vaivén de dos pechos tan prominentes puede ser una auténtica tortura. El sujetador deportivo, en muchas ocasiones, no es suficiente para limitar el problema.