Sexo en el ascensor

Mantener sexo en el ascensor con un desconocido es una de las fantasías sexuales que con mayor frecuencia se da entre las personas de ambos sexos. Muchos de nosotros lo hemos soñado y deseado con fuerza. Incluso, en alguna situación determinada, habiendo coincidido, casualmente, con la persona adecuada, hemos estado a punto de lanzarnos al vacío, con el riesgo que esto conlleva. Sin embargo, sólo unos pocos han tenido la suerte de provocar esta situación o lo que resulta, bajo mi criterio, aún más erótico, han sido provocados para poner en marcha esta fantasía. Mantener sexo en el ascensor es una de las fantasías sexuales más morbosa que se puede dar.

He de reconocer que, incluso, durante un tiempo, frecuenté ascensores de todo tipo en busca del coraje suficiente para dar el paso. Sin embargo, cuando se daban las circunstancias adecuadas la compañía no era la deseada y, cuando la compañía estaba a la altura de lo soñado, las circunstancias que rodeaban el encuentro no lo hacían posible. De esta manera, la fantasía de mantener sexo en el ascensor se fue postergando hasta la actualidad.

Sin duda, si hay una historia mítica en lo relacionado con mantener sexo en el ascensor esa la protagonizó el escritor y  músico canadiense Leonard Cohen. Bueno, él y la no menos mítica Janis Joplin. Un joven Leonard subía y bajaba en el ascensor del Chelsea Hotel de Nueva York con la esperanza de coincidir con la sensacional cantante y seducirla. El mismo ascensor por el que habían pasado Oscar Wilde, Dylan Thomas, Arthur Miller o Arthur C. Clarke, quiso darle una oportunidad a Leonard y, en el piso 10 se encontró con la diva. Las dotes seductoras del imberbe Cohen hicieron el resto. Además, esta maravilla de historia se inmortalizó, para siempre, en la canción Chelsea Hotel, #2 en la que, de forma magistral, Cohen nos cuenta el encuentro.

El resto de los mortales que no somos Leonard Cohen seguiremos buscando a nuestra Janis Joplin por los ascensores de los hoteles del mundo para tener nuestra propia historia personal de sexo en el ascensor y quien sabe si después nos dará por escribir una obra de arte para inmortalizarla.