Existen muchas cosas  y situaciones que, seguramente, todos conocemos y que consiguen que una mujer se excite: una buena cena, flores, paseos románticos, una escapada de fin de semana, regalos, joyas… pero hay algunas que no te imaginarías nunca que pueden hacer que se vuelvan locas y se derritan por ti. Estas son otras 5 formas diferentes de excitar a una mujer.

1. Que usemos el color rojo. Según un estudio realizado por la Universidad de Rochester en Nueva York (EE. UU.), los hombres que utilizan el color rojo se muestran más atractivos y mucho más deseables para las mujeres. Parece ser que, además de que resultamos más vistosos y llamativos, las mujeres nos encuentran más poderosos.

2. Que nos guste tocar y acariciar. Según los psicólogos, cuando tocamos o acariciamos a otra persona, le creamos una sensación de agrado y siente una atracción hacia nosotros. También, con las caricias, le transmitimos a esa persona afinidad, afecto y proximidad. Por eso, al tocar a una mujer de forma agradable, además de hacer que aumente su atracción por nosotros, hacemos que piense que tenemos cosas en común y que las podemos compartir juntos.

3. Que seamos curiosos y nos interesemos por sus cosas. A una mujer le encanta que un hombre la convierta en su centro de atención y esté siempre pendiente de ella. Les excita mucho sentirse deseadas a nivel físico y sexual, pero también quieren que se las valore a nivel emocional e intelectual. Les gusta que quieran conocerlas y saber que el interés por ellas va más allá de lo superficial.

4. Que seamos aseados. Más allá de que estemos siempre limpios, a las mujeres les atraen mucho los olores de los jabones y perfumes que utilizamos para arreglarnos. La mezcla de nuestro olor natural combinado con esas fragancias, pueden conseguir que una mujer llegue a un nivel de excitación muy alto.

5. Que seamos algo taciturnos. Los resultados de una investigación de la University of British Columbia en Vancouver (Canadá) revelaron que las mujeres sienten más atracción por los hombres que son más “callados”, en comparación con los que aparentan ser más felices.