¡Malditos celos!

Los celos y los problemas que acarrean estos malditos pensamientos no nos hacen ningún bien. En las relaciones de pareja nadie nos asegura que seremos felices y comeremos perdices, eso sólo existe en los cuentos de hadas. Pero tampoco nunca nos han advertido que estas relaciones iban a estar llenas de tropezones y sobre todo de ese obstáculo llamado celos. Estos son unos de los causantes de rupturas más efectivo de las parejas, porque nadie es capaz de soportarlos, tanto el que da motivos como el que los sufre.

Todo sería mucho mejor si todas las personas fuéramos por la vida sin tener la necesidad de estar enamorado, todo sería un remanso de paz y tranquilidad. Todo el mundo andaría tranquilamente sin la necesidad de buscar su media naranja, esa mitad que quizás ni siquiera exista. Prácticamente todos los seres humanos tienen como único objetivo en su vida encontrar un alma gemela. El problema comienza cuando se cree que se encuentra, entonces es cuando aparecen los celos.

El problema del ser humano es que como persona individual es egoísta, y cuando comienza a vivir en pareja y compartir la vida con otra persona no la ve de la misma manera, una persona que piensa, que respira y que por supuesto tiene sus propios sentimientos. Es justo en ese momento cuando empezamos a ver a las personas como pertenencias. A este egoísmo es a lo que llamamos celos.

Uno no termina de saber que por tener una pareja no se tiene el título de propiedad de esa persona. Incluso dentro de la relación cada uno hace lo que cree que es mejor para él mismo. Siempre teniendo en cuenta el respeto a la pareja y a la relación. La clave para no caer en los celos es tener confianza en la pareja.

No es bueno ser la persona más celosa del mundo, pero de ahí a no sentir un poquito de celos alguna vez hay una larga distancia. Estos celos controlados son un buen motivo para esforzarse y mantener ese interés de la pareja necesario para que todo funcione bien. Es importante tener un buen control de ellos porqué  antes o después nos pueden hacer convertirnos en víctimas de nuestro propio cuento. No te hagas daño a ti mismo y aprovecha el momento que estás viviendo con quien lo vives.