Coito

La mayoría de las personas, cuando hablan de sexo, se refieren al coito. Es muy común pensar que las relaciones sexuales consisten, únicamente, en que entren en contacto los genitales, en mantener relaciones de ombligo para abajo.

Existen otra serie de conductas como las caricias, masturbación o el sexo oral que son consideradas como un complemento, más que como una parte importante en las relaciones sexuales. Además, cuando hablamos de los preliminares nos sugieren algo muy similar a lo que sucede cuando vamos al concierto de una gran estrella del rock, el público desea que acaben pronto los teloneros para que comience realmente el espectáculo.

Existe la creencia, entre las muchas personas que acuden a terapia sexual, de que el sexo se basa, únicamente, en la penetración debido a que el modelo sexual que está instaurado entiende  que mantener relaciones sexuales es realizar el coito. De esta manera, basar todo en el coito conduce a la frustración y a estar insatisfecho sexualmente y, también, al desarrollo de algunas disfunciones sexuales, especialmente en parejas que mantienen una relación de muchos años.

Es indiscutible que el coito es una parte importante y fundamental en las todas relaciones sexuales. Aunque, hablando de intimidad sexual, existen también bastantes actividades que nos pueden conducir a la pasión de la misma manera. Si hablamos de la estimulación, si aseguramos que otras practicas sexuales pueden igualar, e incluso aumentar la intensidad, del mismo coito, no estaríamos aventurándonos en ninguna exageración.

Debido a diversas causas, existen personas que no son capaces de realizar la penetración en el sexo.  Cometeríamos un grave error si pensáramos que el fin de la sexualidad es la penetración. En alguna terapia podemos observar bastantes ejercicios de sensibilidad sensorial donde está totalmente prohibido el coito al final de la relación. Naturalmente, estos casos son momentáneos y por razones estrictamente  terapéuticas. Estas parejas son capaces de descubrir unas maneras de sentir el placer que nunca antes habrían imaginado. La realidad de esto, se encuentra en la capacidad que la persona puede desarrollar para poder centrar toda la atención en todas las sensaciones que experimenta mientras mantiene relaciones sexuales.