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Si, no es una leyenda urbana. Hombres corrientes, ni religiosos ni ermitaños han abandonado la vida sexual activa o han sido empujados a tomar esta decisión en una época con demasiada exigencia. Así se derrumba el mito de la insaciable ansia sexual de los hombres. Esta perdida del deseo sexual ha aparecido como un reto en aquellos países donde existe el riesgo de una disminución de la población excesiva en los próximos años.

La encuesta realizada por la prestigiosa revista médica «The Lancer», el mes de Noviembre, reveló que los hombres y mujeres británicos mantenían relaciones sexuales menos de 5 veces al mes, una caída realmente exagerada con respecto a las frecuencias recogidas entre los años 1991 y 2001.

Según la University College de Londres, las personas están preocupadas, fundamentalmente, por sus empleos y por el dinero. El Doctor Cath Mercer, en declaraciones realizadas a la cadena televisiva BBC, afirmó que la aparición de las nuevas tecnologías, en especial tablets y teléfonos móviles, además de la adicción a las redes sociales, han contribuido al descenso de la libido en las parejas del Reino Unido. Otra encuesta realizada por el Daily Mail asegura que el 25% de los hombres británicos no practica sexo de ningún tipo, cifra que aumenta hasta un 50% si se trata de mayores de 55 años.

En Japón, hace varios años que se sufre el síndrome del celibato, una tendencia que se reivindica entre los hombres que renuncian, de manera voluntaria, a vivir en pareja y formar una familia. En el 2011 el Instituto Nacional de Investigaciones sobre la Población y la Seguridad Social realizó un estudio en el cual más del 60% de los japoneses solteros no tenían pareja y el 25% de estos no tenía interés en mantener relaciones sexuales. Casi la mitad de las mujeres con las que realizaron el estudio se encontraban en una situación similar.

Los hombres no siempre están pensando en el sexo. Esto resulta evidente. Aspectos como la paternidad, el estrés o los trastornos del sueño afectan al apetito sexual. Uno de los muchos estudios realizados destacó la baja importancia que tienen los pensamientos sexuales ante la necesidad de dormir, descansar, relacionarse con otras personas o alimentarse.