Complejos

Muchos son los hombres y las mujeres que tienen problemas con aceptar su cuerpo. Cuando esto sucede nos estamos enfrentando a los típicos complejos. También los hay que recelan de los encuentros con otras personas simplemente porque no tienen claro que puedan hacer sentir bien a su compañía o si gustarán o no. Los complejos pueden arruinarnos una relación si no somos capaces de superarlos. Ellos están mas preocupados del tamaño y ellas de sus formas.

Pongamos que se llama Marta, de 28 años. Nos habla de los complejos que tiene con sus labios menores: «mis labios menores son muy grandes, salen afuera por dentro de los mayores. Me siento anormal. Me da mucha vergüenza consultarlo con mi ginecólogo y mucha más a la hora de acostarme con alguna persona. Un novio que tuve me dijo que eran raros, aunque el médico nunca me dijo nada al respecto».

Cada persona tiene una idea del sexo que proviene de los primeros años de vida. Y van creciendo según vamos descubriendo un nuevo mundo para nosotros, el cuerpo. Cualquier comentario desafortunado hecho por algún familiar o amigo cercano, haciendo una reflexión sobre cualquier parte de la anatomía de tu cuerpo, como por ejemplo, los senos o las piernas, pueden desembocar en crearnos, sin querer, futuros complejos.

Graciela pude ser esta vez el nombre de nuestra acomplejada, de 30 años. Ella nos habla de los problemas que le ocasionan los complejos que ha tenido siempre al tener una figura muy delgada: «cuando me encuentro con algún hombre en la intimidad, estoy más preocupada por saber cómo me verá él, si pensará que soy anormal o si le dará un poco de rechazo mi cuerpo. Siempre me vi demasiado flaca, como esquelética. Y esto me impide estar conectada con la otra persona».

De la misma forma, existen los complejos en los varones, muchos hombres siguen creyendo que el tamaño de su pene influye directamente en la capacidad de dar placer a sus parejas, lo que les supone unos complejos enormes e impide disfrutar de manera plena de las relaciones sexuales.

Normalmente, las mujeres tienen más complejos que los hombres. Lo ideal es aprender a vivir con las partes nuestras que menos nos gustan y aceptarlas. Ser perfecto es imposible. Tratemos de destacar lo bueno que tenemos y apartar lo que se interpone en nuestro camino.