frío

Al mal tiempo, buena cama. El invierno y el frío puede ser el mejor aliado para mejorar o avivar nuestra vida sexual. Siempre nos ha gustado acurrucarnos contra el cuerpo de nuestra pareja cuando el frío aprieta. Para la libido masculina, el frío es un perfecto estimulante según el estudio publicado por la revista científica Percepcion en 2008, y que ha sido retomado recientemente por el Dr. Justin LeMiller, psicólogo de la Universidad de Harvard para el influyente blog, The Psychology of Human Sexuality.

Los científicos que realizaron el estudio, pertenecientes a la Universidad de Breslavia en Polonia, compararon las reacciones de más de 100 hombres con edades comprendidas entre 16 y 53 años, cuando les mostraban una colección de fotografías de mujeres. El estudio descubrió que durante los meses que hacía más frío en el año estos hombres se excitaban más.

Los autores del estudio y el propio LeMiller extraían dos conclusiones. La primera decía que, debido a que los hombres están menos acostumbrados a ver mujeres más tapadas en invierno, era por lo que al ver las fotos se excitaban fácilmente y la segunda se decantaba porque los niveles de hormonas masculinas fluctuaban según la temperatura, subiendo la cantidad de hormonas cuando más frío hacía y disminuyendo cuando hacía más calor.

El profesor Chris Crandall pone en duda la primera teoría de los investigadores sobre el efecto contraste, cuerpos más tapados con más frío, mayor deseo sexual cuando muestran las fotos de mujeres semidesnudas, y se inclina hacia la teoría de las variaciones hormonales. Crandall cree que es más probable un cambio hormonal, debido a que los nacimientos aumentan en otoño en el hemisferio norte. Entiende que existe una base biológica que explica por qué los hombres encuentran mucho más atractivas en invierno a las mujeres.

De la misma forma que el frío puede ayudarte, una lágrima puede colaborar a extinguir cualquier intención para intentar subir la temperatura de tu pareja. Las lágrimas, esas pequeñas gotas saladas que, de vez en cuando, caen por las mejillas, contienen una sustancia química que hace bajar la testosterona del hombre. Se realizó un estudio entre 24 varones que olieron lágrimas frescas y gotas saladas artificialmente. 17 de ellos encontraron menos atractivas a las mujeres después de oler lágrimas frescas. Otro test descubrió que los niveles de testosterona disminuían después de oler las gotas de llanto.