Fantasías sexuales

¿Qué es una fantasía sexual? ¿Todos las tenemos? Pero, ¿hay que hacerlas realidad? Las fantasías sexuales se presentan de dos maneras, en forma de pensamiento o en forma de imagen y, en cualquiera de los casos, deben tener un contenido erótico o sexual que se haga notar de forma explícita.

Las fantasías sexuales se comienzan a tener en la adolescencia, sobre los 11 o 12 años, y, a partir de entonces, nos acompañan durante toda nuestra vida. La gran mayoría de las personas piensan que las fantasías sexuales son cosa sólo de hombres, pero nada más lejos de la realidad. Por suerte, las mujeres también tienen las suyas.

Las fantasías sexuales tienen su origen en la imaginación y, debido a esto, es muy probable que durante una experiencia sexual en algún momento se nos pueden cerrar los ojos y se realice un mínimo ejercicio donde comencemos a imaginarnos algo que no está pasando en ese momento. Las fantasías sexuales no tienen por qué ser un recurso individual, también las podemos compartir con la pareja. Pero, una vez que las compartimos, nos asalta una duda, ¿es necesario hacerlas realidad o no?

Cuando imaginamos, existe la ventaja de poder controlar la situación, todas las variables y, en la realidad, no existe esa capacidad. Algunas fantasías sexuales son perfectas en la imaginación pero, una vez que la llevamos a cabo, puede que no sean tan eróticas.

Entre las fantasías sexuales que casi todos hemos tenido, está la de practicar sexo en la playa, en nuestra imaginación no está la preocupación de si hace frío o calor, si hay gente alrededor, si la arena está dura o mojada. En la realidad, todo esto podría aparecer a la vez y convertir nuestra fantasía en una experiencia realmente horrorosa. Pero también puede resultar una experiencia fantástica y súper excitante donde encontremos cosas que la imaginación no han aparecido y potenciando así la experiencia.

Otro aspecto muy importante es que cuando planteamos realizar alguna de nuestras fantasías sexuales, ambas partes deben estar de acuerdo y tiene que apetecer y excitar a los dos. Por ello, la comunicación debe ser fundamental. Por eso, como siempre, deja volar tu imaginación.