zonas erógenas

Existen muchas zonas erógenas  que podemos explorar con nuestra pareja y, de esta manera, hacerla disfrutar cuando estamos teniendo sexo. Es un grave error creer que para poder excitar a nuestra pareja hemos de centrarnos sólo en los testículos y el pene, si es un hombre, y, si es mujer, en la vagina y el clítoris. Tenemos muchas zonas sexualmente estimulantes por todo nuestro cuerpo y es una pena desperdiciarlas. Según la publicación del «Science Direct» el cuerpo femenino tiene las zonas más sensibles de la anatomía humana.

Valorando de cero a diez las zonas erógenas que más excitan a las mujeres encontraremos, en primer lugar, el clítoris como zona con mayor potencial de excitación, seguido de la vagina, los labios, el cuello y los pezones. Seguidamente estarían los muslos por su parte interna, la nuca y, por último, las orejas.

En el lado de los hombres, las zonas erógenas con mayor potencial de excitación se encuentran, como es natural, en el pene, seguido de los labios y los testículos. Para terminar con zonas como la parte interna de los muslos, el perineo, los pezones y el cuello.

Aunque los preliminares nos puedan resultar un poco pesados, si queremos que nuestra pareja disfrute del sexo realmente, tenemos que centrarnos en ellos. Podemos adquirir algún juguete erótico que nos eche una mano, sobre todo en el caso de las féminas, que, por norma general, necesitan una mayor dedicación a la hora de estimularse. Podemos acortar los preliminares escuchando e intentando aprender lo que significan las señales que nos manda el cuerpo de nuestra pareja. Si lo que más nos gusta es el sexo esporádico y queremos que se acuerden de nosotros deberemos trabajar bastantes con las zonas erógenas.

Aprovecha una velada con tu pareja y sorpréndela, practícale un masaje relajante con aceites, susúrrale cerca del cuello, bésalo y rózalo con los dedos y los labios para, después, pasar despacio y suavemente a los hombros, lame las orejas, mordisquéale los pechos y los pezones sutilmente. Pasa por todas las zonas erógenas de tu pareja, continua acariciando los muslos internos, explora sobre el ombligo y tómate tu tiempo. Si eres capaz de realizar todo esto, tu pareja caerá a tus pies.