hombre

¿Quieres ser una buena amante? Debes saber lo que realmente piensa un hombre. A los hombres les gustaría que siempre estuvieses dispuesta a tener relaciones sexuales con ellos. Al principio de la relación eras muy fogosa, muy dispuesta pero, con el paso del tiempo, cuando la relación se ha consolidado cada vez tienes menos ganas de hacerlo. Esta actitud no te ayudará para nada. Debes meterte en la cabeza que la mente, el cuerpo y la vida del hombre está totalmente impregnada de sexo.

El hombre no se fija en la celulitis, las estrías o el volumen de tus muslos, la verdadera motivación la encuentra en tu cuerpo desnudo moviéndose, tus pechos y tus gestos aunque la luz sea mínima. Practicar sexo con la luz apagada motiva muy poco, porque casi daría igual con quien estuvieras en la cama.

La rutina puede acabar con cualquier relación, hay que entenderlo, por eso varía el lugar de los encuentros sexuales. El hombre necesita sorpresas para sacarle de la monotonía, sácalo de los lugares habituales donde practicáis sexo y sorpréndele con un lugar prohibido, algún sitio público, imagínate la situación y la excitación del momento.

Alguna vez debes tomar la iniciativa. En las parejas casadas es el hombre el que lleva casi siempre la iniciativa en las relaciones sexuales. La mayoría de los hombres señalan a la mujer perfecta como una mujer con iniciativa. También les gustan las mujeres que hablan de sexo, que cuentan qué les gustaría hacer o que le hagan, incluso que mientras mantienes relaciones le digan cosas fuertes y dominen la situación.

¿Qué hombre no disfruta con una felación? Pues todavía existen mujeres que no realizan esa práctica o que sólo lo hacen cuando realmente están enamoradas. Existen muchos prejuicios al respecto. A todo hombre le gusta que su chica le seduzca, que se arregle, que se insinúe, que le pida guerra. No solamente con lencería cuando ya estáis en plena faena, sino en los prolegómenos, que deben ser agradables e interesantes para darle un toque picante a la relación. También es importante que la mujer sepa que si el hombre se queda dormido después de practicar sexo no es porque no la quiera, se trata de una cuestión simplemente fisiológica.