sexo

La práctica habitual de sexo seguro no sólo mejora nuestra salud cardiovascular y nuestro estado de ánimo sino que también es un remedio muy importante para prevenir enfermedades. El sexo seguro es bueno para la mente y para el cuerpo. Una buena sesión de sexo seguro animada fortalece el tono muscular, aumenta el ritmo cardiaco y mueve todo el cuerpo. Según una investigación del año 2013, los hombres queman 101 calorías aproximadamente en una sesión sexual de unos 25 minutos y las mujeres se quedan en 69 calorías. No se queman calorías como en una maratón, pero siempre está bien deshacerse de ellas.

También ayuda a conciliar el sueño. Después de practicar sexo seguro es más fácil conciliar el sueño. Una vez llegado al orgasmo, el cuerpo libera unas hormonas llamadas prolactina que produce la relajación del cuerpo e induce al sueño.

Disminuye la presión sanguínea y los niveles de estrés. Según un estudio del año 2005, realizado con voluntarios en Suecia, durante varias semanas se demostraron una diminución de las tasas de ansiedad que provocaban las situaciones estresantes como exámenes o hablar en público en los sujetos que habían tenido sesiones de sexo seguro durante el periodo de estudio, los que además presentaban cifras más bajas de tensión arterial. En el estudio se sacaron dos conclusiones: un mejor control de la presión arterial y un mayor control de estrés.

Practicar sexo seguro regularmente beneficia el sistema cardiovascular y reduce el riesgo de morir por una cardiopatía. Después de 10 años el riego de muerte súbita disminuye un 50%, según un estudio realizado en el Reino Unido.

Según algunos estudios, los hombres que eyaculan con frecuencia reducen el riesgo de cáncer de próstata. Estos beneficios parecen más evidentes en el riesgo de cáncer de mama. Según un estudio francés, las mujeres que tienen sexo seguro, al menos una vez al mes, tienen menos riesgo de desarrollar un tumor que las mujeres que no tienen experiencias sexuales habituales.

Las mujeres utilizan el dolor de cabeza para evitar tener sexo, o eso dice una leyenda urbana, pero, según un estudio realizado en Alemania, los voluntarios que accedieron a tener sexo seguro durante un episodio de dolor de cabeza consiguieron un alivio parcial o total del dolor.