Caricias

Es habitual escuchar a bastantes mujeres, y algunos hombres, aunque en menor medida, “ya no me tocas como antes”. Hoy vamos a hablar de las caricias, primer paso obligatorio en cualquier relación, ya sea sexual o sentimental. Es importantísimo el contacto físico en las parejas. El aquí te pillo aquí te mato tiene un efecto positivo en algunas ocasiones, pero no en todas. Compartir el contacto con la pareja, recibir las caricias de la otra parte es esencial.

Uno de los grandes errores que cometemos al mantener relaciones sexuales, sin ningún género de dudas, son las prisas. Esto en algunas ocasiones, muy pocas, es genial, ya que mantiene el morbo y la atracción del sexo rápido, pero aún así no es lo ideal. Lo realmente idílico sería tomarse todo el tiempo necesario. Disfrutar de las caricias recibidas o hechas, hacer las cosas por el gusto de hacerlas. Lo mejor, casi en todos los casos, es disfrutar del placer de explorar y experimentar sensaciones piel con piel. Tocar un cuerpo con tacto, con calma y con sensación de deseo hace a nuestro cuerpo segregar serotonina y dopamina.

El hecho de tocar el cuerpo con suavidad  nos ayuda a conocer cómo es el cuerpo de nuestra pareja y a saber cómo reacciona ante nuestro contacto. Cuando tocamos el cuerpo con mucha prisa, apenas somos conscientes de los gemidos, de los movimientos que hace nuestra pareja, estas dos acciones nos dan la clave para saber si lo estamos haciendo bien o mal. Los movimientos bruscos, impositivos o con desconsideración causan el rechazo de la pareja. Debemos tener en cuenta que los besos y las caricias son una parte decisiva en cualquier relación de pareja. Y sobre todo tener conciencia de la sensibilidad del cuerpo de nuestra pareja a través de ellos.

Debemos entender que muchas veces es necesario algún incentivo para ponerse en marcha. Las caricias pueden ser el inicio de un maravilloso y placentero masaje erótico, algo que siempre es agradable. Utilizar algún que otro producto para el masaje puede caldear el ambiente de una forma extraordinaria. Existen multitud de productos que excitan a las dos partes.