sexo en la oficina III

¿Sabías que un estudio realizado en Gran Bretaña destacó que prácticamente el 60% de las mujeres que participaron en las encuestas encontraron atractivo a su compañero de trabajo? Además, alrededor de la mitad de ellas practicaron sexo en la oficina con ellos. Existe también una web de contenido sexual en EEUU que está dedicada a colgar vídeos sexuales con personas practicando sexo en la oficina.

Un estudio australiano demuestra que más de un 25% de los australianos han mantenido relaciones sexuales con compañeros de trabajo y un 30% de estos dentro de las instalaciones laborales. Mantener relaciones sexuales con algún o alguna compañera de trabajo es la segunda fantasía sexual más recurrente de los franceses. Según Loïc Roche, psicólogo y profesor de dirección de empresa es necesario, al menos, cuatro meses para encontrar una buena pareja sexual en el trabajo, mientras para encontrarla en la vida necesitaríamos aproximadamente unos doce meses.

Todos estos estudios, encuestas e incluso rumores indican que tener sexo en la oficina es una de las sensaciones más eróticas que existen, pero debemos tener algunas cosas en cuenta. Enumeramos algunas de las reglas de oro para poder disfrutar del sexo en el trabajo.

La discreción es uno de los puntos más importantes que debemos seguir. No debemos permitir que seamos la comidilla en cada conversación que exista. Evita los correos subidos de tono con la pareja con la que realizas sexo en la oficina, es muy fácil cometer el error de enviar a otra persona de la lista de direcciones el correo equivocado.

Evita quedarte desnudo o desnuda cuando practiques sexo en la oficina, siempre puede ocurrir que entre algún inoportuno entre en el mejor momento. Verificad que no hay cámaras donde vais a tener los encuentros, esto impide que haya imágenes o pistas de las experiencias. En el aparcamiento, ascensor siempre suele existir alguna cámara. Apaga la luz, no por pudor sino para que los vecinos no conozcan tu silueta desde el otro lado. Es importante no dejar rastro deshazte de los preservativos y de todas las pistas que puedan delataros. Y, sobre todo, no lo cuentes a nadie de la oficina, aunque resulte decepcionante la experiencia, evita ser el tema de conversación en la máquina de café la mañana siguiente.