primera cita

Tener sexo en la primera cita con alguien y que, después, se quede dormido tras el primer acto, puede ser lo peor que te pueda pasar. Y claro, para los que no estén acostumbrados a lo casual o la intimidad con desconocidos, siempre existen detalles y desperfectos propios de la falta de confianza, algo que no se puede conseguir por el hecho de repetir citas. Pero de todas formas sobran las razones para tener sexo en la primera cita según los terapeutas. Sobre todo a cierta edad, en la que ya no estamos para ser el novio de nadie. Exponemos algunas de las razones que avalan esta propuesta.

El sexo nunca viene mal. Si la otra parte te lo ofrece y te gusta un poco, es mejor ir a la cama en la primera cita a ver una mala película o soportar una mala cena en un restaurante durante una conversación innecesaria. Quizás no resulte maravillosa la primera experiencia pero puede ser aceptable y un primer paso para seguir adelante. Si tuvimos fortuna en la primera cita y salió medianamente bien, podemos repetir para mejorar lo que no salió del todo bien. El sexo en la segunda vuelta siempre es un poco mejor.

A menos que seas fan de las conversaciones intelectuales, no tiene mucho sentido tener una primera cita sin tocarse. Llega una edad en el que si sucede esto es que la química entre los dos no es suficiente. Estamos calculando demasiado, si es torpe, si grita, y este tipo de consideraciones. Pensar tanto no tiene sentido. Es mejor dar el primer paso y comenzar con sexo.

La primera cita, tanto para hombres como para mujeres, supone un gran salto al vacío. Se realiza una enorme exposición personal. Las citas nos exigen dedicación y un esfuerzo emocional que podemos realizar si la persona nos interesa de verdad pero si somos incompatibles en la cama y lo sabemos desde el principio nos ahorraremos cenas, vinos caros, conversaciones insulsas y peluquería. Incluso nos perderemos otras citas en las que conocer a otras personas.

Lo realmente importante en la primera cita es seguir nuestra intuición y no quedarse con las dudas. Y sobre todo, esperar que funcione.