solteros

Durante muchos años, hay declarada una guerra entre los hombres solteros y casados, sobre quién tiene más fortuna en el tema del sexo. La realidad es que los dos mundos tienen partes buenas y partes no tan buenas. Todo depende de cómo cada persona decida disfrutar de los mejores placeres de la vida. Hay quien cree que los casados y los solteros se envidian porque piensan que el otro tiene más sexo.

La vida de los solteros no es tan buena como la pintan. Pueden salir con muchas chicas, incluso tener sexo e ir adquiriendo experiencia con algunas de ellas cuando tengan la oportunidad, aunque casi nunca le dan importancia a tener a alguien al lado constantemente que le haga compañía. El hecho de no tener una pareja estable hace que haya momentos en el que la soledad se apodere de ellos. Pueden conocer muchas chicas pero éstas, a su vez, tienen una vida social con compromisos y puede llegar el momento en que no tengas con quien salir y quedarte solo.

En cambio los hombres casados sólo pierden la variedad de sexo carnal, pues si realmente utilizan la imaginación y tienen voluntad de mantener una buena relación se pueden imaginar miles de historias para mantener encendida la llama del sexo en la pareja. El hombre que quiere ser fiel a su pareja sólo se pierde el placer carnal de otras mujeres, porque el sexo lo tiene al pie de la cama, siempre y cuando sea capaz de mantener feliz a su pareja.

En definitiva, los solteros tienen la libertad de poder estar con quien sea, en el momento que quieran, pero esta situación no asegura que se sienta lleno completamente porque, al igual que él está con varias, ellas sólo le dedican una parte de su tiempo. En el caso en que las mujeres se entreguen a la relación pueden ocurrir dos cosas, que al final formalicemos la relación, llegando de esta manera al final del camino, o vivir miles de batallas con ella, hasta que ella se de cuenta de que en la relación que tienen sólo hay una parte que realmente lo está entregando todo.