boca

La boca no sólo la podemos utilizar para comer o para hablar, eso ya lo sabemos desde hace bastantes años. La podemos utilizar como una buena herramienta de seducción. Con un buen maquillaje, puedes hacer que cualquier hombre se derrita por ti. También la podemos usar como una fuente de placer. La boca puede ser un órgano bastante útil a la hora de conquistar o seducir.

En uno de los múltiples estudios realizados para conocer la relación entre la boca y el placer, la Universidad de Texas realizó un descubrimiento basado en la relación entre un beso y la sensación placentera. El cerebro aumenta la producción de dopamina, hormona que está asociada al deseo, cuando se da o se recibe un beso. También se incrementa la serotonina, la hormona que está vinculada a lo que sentimos por otras personas, por lo que besar antes, mientras y después del sexo es algo que nos asegura un gran momento íntimo en el cual se pueden conjugar pasión, amor y deseo.

Pero también podemos utilizar la boca para muchas más cosas en nuestros encuentros sexuales. Para practicar juegos, besos especiales o, simplemente, para explorar distintos espacios de la anatomía íntima de la pareja.

Podemos usar la boca para dar a probar alimentos a nuestra pareja. Es inolvidable la imagen de Kim Basinger en la película «Nueve semanas y media». Es una práctica realmente excitante dar alimentos a probar a la pareja que tiene los ojos vendados y no sabe de qué se trata.

Hacer juegos con cambios de temperatura, utilizar los contrastes entre el frío y el calor. Coger el hielo con la boca y acariciar el cuerpo de la pareja con él puede ser la opción para cambiar la temperatura y aumentar el calor de la relación.

Usa tu boca para morder. No sólo los labios son importantes en las prácticas sexuales. Podemos usar los dientes, siempre con cuidado, para mordisquear esas partes íntimas de la pareja que hacen que aumente el deseo enormemente.

Recuerda que utilizamos la boca para besar a nuestra pareja pero, además, podemos utilizar todas las partes para transmitir deseo y practicar esas fantasías que siempre hemos querido llevar a cabo.  Utiliza los labios, la lengua y los dientes para dar o sentir placer.