sexo kinky

El sexo kinky está sufriendo un cambio en los últimos años. Gracias a la apertura de la mente y a la modernidad, la diferencia entre las prácticas sadomasoquistas y el sexo convencional ha dado lugar a un punto de sensaciones y placer. De esta manera nace el sexo kinky actual, porque hace años sólo estaba asociado al sexo duro, al sexo sadomaso.

El sexo kinky se define como las prácticas sexuales que son poco usuales, definiendo poco usual al hecho de salir de la línea de confort a la que estamos acostumbrados en nuestra vida más íntima. La rutina sexual es variada y propone un reto diario, teniendo pareja o en encuentro esporádicos o noches locas de pasión. Un amante kinky puede experimentar sin límites, únicamente los marcados por los propios participantes y la imaginación que tengan, tiene una mente bastante abierta y una gran capacidad comunicativa, tanto de forma verbal como física.

El poder de la imaginación es fundamental para el sexo kinky. Se pueden utilizar recursos como vídeos pornográficos o lecturas eróticas para estimular a ambas partes. La confianza en la otra persona es fundamental. No es necesario conocerse de toda la vida pero sí tener claro lo que queremos conseguir, qué medios vamos a utilizar y definir unas pautas de comunicación para conseguirlo. Sobre todo, no hay que tomarse los juegos eróticos como algo obligatorio, existen unos límites. Un verdadero amante kinky tiene que entender la palabra “no” de inmediato.

El juego es un factor clave. Se trata de experimentar y probar cosas diferentes. La espontaneidad es una de las claves del sexo kinky. No existe la excusa o la falta de tiempo. Cualquier momento es bueno para cometer una locura pasional. Hablar sucio también funciona muy bien para estimular. Para los hombres resulta muy excitante escuchar a una mujer decir palabras guarras en la cama. La posibilidad de excitar a otra persona es una sensación que todos deberíamos probar a disfrutar alguna vez. Hay situaciones que son muy propicias para ello, como tocarse delante de la otra persona. Por lo general esta excitación se atribuye más a los hombres pero muchas mujeres, al ver que provocan una erección en el hombre, se vuelven locas. Saber que esa sensación la estas causando tú es lo importante.