bisexualidad

Hay muchas personas que hablan de forma muy errónea de un tercer género para referirse a aquellos que se siente atraídos fisicamente de la misma forma por hombres y por mujeres. La bisexualidad ha sido catalogada, desde el principio de los tiempos, como una desviación del individuo y, aún en el siglo XXI, parece muy difícil que la opción de que existan personas que se sientan atraídas de otras sin importar su género entre en las cabezas de muchas personas. Otra mayoría achaca la bisexualidad a las modas o a los movimientos sociales que apoyan la libertad sexual huyendo de lo que todo el mundo entiende como convencional.

La tercera idea sobre la bisexualidad es aquella que defiende a un colectivo como personas que están en fase de descubrimiento. Piensan que una persona bisexual atiende a un estado de la persona que está definiendo su género, que está buscando salir o quedarse «en el armario» y, mientras lo encuentra, tiene relaciones sexuales con hombres y mujeres buscando su verdadera identidad sexual.

La bisexualidad no es ni una tendencia, ni una forma de vida ni una etapa puente de transición, es una realidad.

Sigmund Freud aseguraba que la bisexualidad es algo de nacimiento, es decir, todos somos bisexuales cuando nacemos y que son muchas las circunstancias que, finalmente, nos llevan a ser homosexuales o heterosexuales. Hoy se define como la orientación sexual de quienes sienten atracción sexual, emocional y/o romántica hacia personas de más de un género y/o sexo. No tiene por qué ser al mismo tiempo, de la misma forma ni con la misma intensidad.

No debe ser nada fácil enfrentarse a la  bisexualidad, primeramente debes enfrentarte a una sociedad donde la mayoría de la población no entenderá tus preferencias y, en segundo lugar, sentir que no estás satisfecho con ninguna pareja a no ser que seas totalmente liberal.

Varios estudios demuestran la mayor incidencia de la bisexualidad entre mujeres que entre hombres. El informe realizado por la Universidad Estatal de Boise, en EEUU, afirma que el 60% de las mujeres se sienten atraídas por su mismo género aún siendo heterosexuales.