bondaje

Para comenzar una sesión de bondage no es necesario adquirir muchos productos especiales. Se puede improvisar una sesión con cosas habituales que existen en cualquier hogar. Lo primordial es atar a uno de los miembros de la pareja. Puedes hacerlo con una corbata, con un pañuelo o con una cuerda. Debes tener cuidado con los objetos que utilizas y no hacer daño. Es muy interesante tener a mano unas tijeras por si te has pasado de fuerza en los nudos y tienes que liberarlo rapidamente. Si lo que quieres es un kit profesional de bondage, lo puedes encontrar en cualquier tienda de jueguetes eróticos. Puedes utilizar unas esposas, un antifaz, un látigo o una fusta.

Como en la mayoría de las prácticas sexuales, en el bondage, la imagen que se representa es muy importante. Al tratarse de una sumisión ya se está adoptando ese rol, no es una relación en el que los dos estén en igualdad de condiciones. Existen complementos y mucha ropa sugestionable para estas prácticas. Sobre todo para las mujeres aparecen medias, corsés y lencería de lo más sugerente. Las pelucas y un buen maquillaje te hará meterte más en el papel que estás interpretando.

Como hemos dicho siempre a la hora de practicar sexo, lo realmente importante es que todas las personas que van a participar estén de acuerdo en lo que se va a hacer y lo que no. Por eso, en el caso del bondage es imprescindble marcar unos límites. La sumisión es sólo un juego, no debes pasar miedo ni sentirse inseguro.

La gente que practica bondage aseguran que son capaces de llegar al orgasmo sin la penetración. El amo se excita al tener a la otra persona en su poder y ser capaz de hacerla todo lo que quiera, dentro de los límites marcados. También la sensación de indefensión aumenta en la excitación del sumiso. Estar en manos de otra persona y no saber que va a ocurrir a veces provoca el orgasmo.

No olvidemos nunca que el bondage es un juego y que puede ganar intensidad, porque de atar y tapar los ojos a la pareja podemos pasar a penetrar con objetos o practicar masoquismo, siempre y cuando todo esté entre los límites acordados.