Sadomasoquismo

Explicaremos de forma breve en qué consiste la práctica del sadomasoquismo, para que todo el mundo lo entienda mucho mejor. Existen diferentes niveles de sado en el sexo. El sadomasoquismo más extremo y luego, como en todas las cosas, aparecen las personas más curiosas que quieren probarlo sólo por curiosidad o por morbo, que quieren introducir el dolor en sus prácticas sexuales pero, siempre, dejando unos límites bien delimitados.

Durante esta práctica sexual existe el papel del dominante y el papel del que es dominado. La persona que domina puede utilizar juguetes durante el juego sexual, bien para penetrar al dominado con consoladores u otros juguetes, puede atar al dominado con pañuelos de seda, con esposas para evitar que se mueva o, incluso, puede llegar a insultarle y a humillarle. También, si ambos están de acuerdo, el sadomasoquismo permite flagelarle o atacarle fisicamente.

Muchos practicantes de sadomasoquismo utilizan disfraces para meterse en otro personaje e intentar recrear una historia en la relación. El hecho de actuar como otro personaje te ayuda a que te comportes de una manera más libre y puedas exteriorizar tus miedos más reprimidos. De esta manera, por ejemplo, si el dominado se disfraza de animal, el dominante puede tratar violentamente a una fiera.

En cuanto a las prácticas de maltrato físico, necesitamos entender a lo que nos enfrentamos y estar seguros de que las dos partes tienen los mismos límites a la hora de realizar el sado. De lo contrario, sería una situación muy desagradable. Cuando hablamos de tortura física en la práctica del sadomasoquismo estamos hablando de acciones como pellizcar o pegar pero, también, hablamos de verter cera caliente en su cuerpo provocando alguna quemadura o realizar alguna perforación en el cuerpo.

Si crees que ninguna de estas prácticas te puede proporcionar placer, será mejor que hables con tu pareja sobre los actos que llevaréis a cabo durante la sesión de sadomasoquismo. Este tipo de prácticas se pueden realizar tanto entre parejas heterosexuales como homosexuales, ya que depende de los gustos generales de cada persona y no de la orientación sexual de cada individuo.