piercings

A la hora de decidir dónde nos ponemos los piercings, existen lugares de la anatomía humana de lo más variopintos. Tanto es así, que gran parte de la población se ha dicidido por ponerse los piercings en alguna zona tan delicada como los genitales. Pero deberías saber, antes de tomar una decisión tan importante, los riesgos que conlleva este tipo de perforaciones en estas zonas tan íntimas.

Los riesgos más comunes que acarrean los piercings en estas zonas son infecciones, sangrados, algunos daños nerviosos, espisodios alérgicos y cicratices gruesas en las zonas de perforación. Pero estos no son los únicos riesgos. También existe un riesgo potencial de contraer hepatitis B y C, así como el SIDA, enfermedades de transmisión sexual y otras enfermedades infecciosas. Estos riesgos se pueden prevenir si utilizamos agujas nuevas y esterilizantes a la hora de colocarnos los piercings. El estrechamiento de la uretra como consecuencia de la cicatrización del tejido próximo, es uno de los riesgos que sufren las perforaciones masculinas. Incluso si la aguja que se utiliza perfora por error el tejido eréctil, la impotencia es un riesgo añadido. Es muy importante que los piercings sean de un material como el acero inoxidable o el titanio quirúrgico para evitar y reducir los riesgos de tener una infección o cualquier reacción alérgica por la utilización de materiales no adecuados.

Uno de los modelos más comunes de piercings en las mujeres es el que se conoce como capucha de clítoris vertical o VCH. Se realiza una perforación vertical en la piel que se encuentra encima del glande, que es una cabeza con forma circular del clítoris. Su función es estimular de forma directa el clítoris mientras se practica el coito vaginal. El VCH es muy habitual, gracias a que la perforación se ajusta de forma correcta y natural a la anatomía de la mujer. Este tipo de perforaciones tardan aproximadamente unas cuatro o seis semanas en curarse.

No es recomendable que los piercings se perforen directamente en el clítoris. El clítoris no es lo suficientemente grande como para soportar un pendiente. También está el rieesgo de provocar un grave daño en el clítoris a la hora de perforarlo por el gran número de terminaciones nerviosas que terminan en la zona.