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Comenzamos con el repaso al cine de los años 40. Años nada fáciles, por cierto, para los directores que pretendían mostrar la sexualidad humana en cualquiera de sus formas. Tuvieron que agudizar el ingenio para esquivar todas las censuras impuestas por el código Hays. Hedy Lamarr llamó la atención en Hollywood, al ser el protagonista de la polémica película «Éxtasis», la primera película que se atrevió a abordar el tema del sexo. La película fue retirada en su momento por las autoridades de EE UU, aunque se logró exhibir en alguna sala de cine independiente sin tener la aprobación de Hays.

En el cine americano, películas como «Cleopatra» aumentaron de forma notoria el contenido erótico aunque, rápidamente, llegaría una represión mucho más fuerte que hizo que títulos como «Sex Madness» tuviesen infinidad de problemas, ya que se mostraban relaciones promiscuas o relaciones lésbicas, algo totalmente tabú para la época.

Una de las reglas del código Hays es que los besos en el cine no podían durar más de tres segundos pero genios como Alfred Hitchcock que ya tuvo bastantes problemas con la película «Rebeca», fue el director que mejor esquivó esa ridícula norma con el mítico beso «a poquitos» entre Cary Grant e Ingrid Bergman en la película encadenados.

No todos los directores tuvieron la suerte de Hitchcock. Por ejemplo el director Howard Hughes, tuvo una larga disputa con la censura por culpa de un escote de Jane Rusell en «El forajido». Por suerte, finalmente, aunque se tuvo que esperar hasta 1946, Hughes pudo lanzarla a lo grande, ya que en 1943 sólo pudo verse en un pequeño cine de San Francisco. «El forajido» consiguió un éxito brutal durante su exhibición sin el sello de aprobación de la oficina de Hays que fue lanzada en cines un año después.

Todo el mundo debe conocer la leyenda de que Rita Hayworth no sólo se quitó los guantes en su célebre escena de «Gilda». A finales de los 40 el código tuvo una notable revisión en 1951 con el objetivo de fortalecer las bases. Fue el mismo año que se estrenaba «Un tranvía llamado deseo», cuyo metraje que tuvo que ser recortado en cuatro minutos para evitar los momentos más provocativos. Se tuvo que esperar 42 años para poder ver en el cine la cinta original.