cine

A mediados de los años 50 comienza el fin para el código Hays, justo en el momento en el que se lanzaba el primer número de la revista Playboy con Marilyn Monroe en portada. Hasta entonces parecía imposible que una estrella del cine de época hiciera algo así. El emergente interés por el cine extranjero y la aparición de la televisión fueron los principales culpables de que el código Hays se viera más como un problema que como una guía a la hora de elaborar las películas. Varias películas como «Los amantes», donde se trataba el tema del adulterio, y «Una isla al sol», que trataba del matrimonio interracial, desataron muchas quejas, incluso se retrasó varios años su estreno.

Pero debemos mirar de nuevo al cine extranjero para encontrar los logros conseguidos en estos años. «El fotógrafo del pánico» destrozó la carrera de su director Michael Powell, ya que el retrato del voyeurismo que se muestra en la cinta estaba demasiado adelantado para su tiempo. En los años 60 no se pudo valorar la calidad de la cinta, que no fue reconocida hasta varias décadas después.

El código Hays estaba herido de muerte a mediados de los 60. Todavía hubo tiempo de condenar la película «Bésame, tonto» de Billy Wilder, por tratar las relaciones extramatrimoniales, pero la última gran batalla se libró con «Soy curiosa», una escandalosa cinta sueca que fue prohibida por obscena antes de ser estrenada en los cines de EE UU. Tras varias apelaciones, la cinta se pudo mostrar en los cines y se convirtió en un gran éxito al recaudar más de 5 millones de dólares en apenas 6 meses. La gran clave de su éxito radica en ser la primera película destinada al cine convencional en el que se mostraban abiertamente las relaciones sexuales.

En 1968 se introdujo el sistema de calificación por edades, para todas las edades (G), para adultos y menores de 16 años (M) y las prohibidas para menores de 16 años que no estén acompañados de un adulto (R). Además se introdujo también la calificación X, por petición de la asociación de propietarios de salas de cine, para todas aquellos títulos que únicamente podían ver los mayores de 18 años.