primera vez

El miedo a la intimidad, al dolor o, únicamente, a no saber cómo se hace. Practicar sexo por primera vez puede presentar una fuente de temores. La diferencia de edad en la primera relación sexual entre los chicos y las chicas ha disminuido bastante. Pero lo que la gente cree no es siempre la verdad. Actualmente, los jóvenes no son más precoces con el paso de los años. En nuestro país, los chicos practican el sexo por primera vez sobre los 17 o 18 años. Si no miramos las estadísticas, lo fundamental es no precipitarse y esperar a que llegue el momento adecuado.

Para que tu primera vez sea un momento divertido y gratificante, es imprescindible que tú quieras hacerlo. No debes presionarte ni dejarte presionar. La llegada del estrés no te ayudará en nada. Debes relajarte. De lo contrario, tus músculos se contraerán y la penetración será muy difícil e, incluso, dolorosa.

Sólo existe relación sexual cuando hay penetración. Es importante que la vagina esté bien lubricada para que el pene en los movimientos de ida y venida pueda alcanzar la eyaculación. Aunque parezca un movimiento muy técnico, no debes inquietarte. Es un movimiento natural.

Cuando vas a practicar sexo por primera vez, es imprescindible que no te saltes los preliminares. Estas caricias te harán descubrir la sensualidad del cuerpo de tu pareja y aumentará la complicidad entre ambos. Las caricias en la intimidad, los besos suaves y dulces o los masajes eróticos aumentan la excitación sexual que es necesaria para pasar a la penetración. El pene del varón está en erección y la vagina superlubricada de una forma natural. Si la lubricación no fuera la suficiente provocaría una penetración dolorosa. En ese caso, puedes utilizar saliva o un lubricante para humidificar la vagina.

Déjate de posturas raras o acrobacias la primera vez. El misionero puede ser una buena opción, así el pene penetrará de manera natural la vagina. Lo más importante, en cualquier caso, es llegar a practicar sexo, siempre, por voluntad propia y, en ningún caso, por someterse a ningún tipo de presión ni propia ni social ni, muchísimo menos, de otras personas.