sexo anal

El sexo anal resulta, para muchas mujeres, una práctica sexual bastante desagradable, incluso un tema tabú del que no quieren hablar. Sin embargo, una vez que se ha alcanzado la confianza plena en la pareja, experimentar nuevas sensaciones y posturas puede ser una manera muy excitante y favorecedora para afianzar la pareja. Si te horroriza la idea de practicar sexo anal, no debes hacerlo, pero si tienes curiosidad y te apetece la idea, debes saberlo todo sobre esta práctica sexual.

Mucho más allá de los prejuicios, el sexo anal es una práctica excitante y enriquecedora. Por un lado es una sensación tremendamente placentera si se practica adecuadamente. Por otro lado, puede ayudarte a conseguir un nuevo nivel de complicidad con tu pareja sexual. Lo primero que debes hacer es recopilar toda la información necesaria sobre esta práctica.

La caricias anales son un buena forma de iniciarse con delicadeza en la práctica del sexo anal ya que las puede hacer cualquier miembro de la pareja y es un modo de descubrir rápidamente si practicar sexo anal te interesa o no. Además, se pueden convertir en una manera maravillosa de llevar a cabo los preliminares o de una práctica complementaria al sexo oral.

Practicar sexo anal proporciona mucho placer ya que es una zona llena de terminaciones nerviosas y una de las zonas erógenas más importante. Por eso, las caricias o el roce suelen ser el inicio de la excitación. Las caricias se deben hacer con delicadeza y suavidad ya que no tiene por qué doler.

La higiene en el sexo anal es básica como en cualquier otro tipo de relación sexual practicada. La cercanía del ano y el clítoris y las caricias entre los miembros de la pareja pueden provocar una propagación de bacterias si no tenemos el cuidado y la limpieza adecuada.

La zona anal del hombre tiene una sensibilidad comparable a la del glande. Por eso, a muchos hombres les gustan los tocamientos anales, a los heterosexuales también. Sin embargo, esta parte de la anatomía está relacionada con el concepto de dominación, por este motivo muy pocos son los hombres que se dejan tocar.